DESARROLLO. La experiencia une naturaleza, cultura y tradición chiquitana. El evento es el resultado de un trabajo constante, bajo la premisa de “hacer que la conservación sea más rentable que la depredación”.
Karina Vargas Alba
Concepción está lista para celebrar la vigésimo quinta edición del Festival de la Orquídea, un espacio que ha consolidado una oferta integral para los turistas, en la que se combinan el patrimonio natural reflejado en decenas de variedades de orquídea, con la oferta cultural y gastronómica de esa región de la Chiquitanía.
A partir de este viernes 10 de octubre y durante tres días, los visitantes podrán recorrer orquidearios, ferias artesanales y rutas vivas que conectan con el alma de esta zona, que ofrece ecosistemas únicos, como el bosque seco chiquitano.
El festival, organizado por el Gobierno Autónomo Municipal de Concepción y el Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (CEPAD), ofrece una variada programación que invita a disfrutar con todos los sentidos. Las jornadas incluirán exposiciones de orquídeas, talleres prácticos, teatro callejero, conciertos de música barroca y actividades en comunidades chiquitanas.
Casi por casualidad
Todo el movimiento que hoy genera y que ha convertido a Concepción en el Santuario de la Orquídea Boliviana, nació casi por casualidad. “En un canchón del pueblo guardaban orquídeas para protegerlas de la depredación”, recuerda Rubens Barbey, presidente del CEPAD. Luego constataron que en cada casa de Concepción había por lo menos una orquídea; el recurso estaba, sólo había que ponerlo en valor.
El siguiente paso fue sumar a diferentes actores a este proceso y surgió la idea de un festival que derivó en una estrategia de mediano y largo plazo con la premisa de “hacer que la conservación sea más rentable que la depredación”, agrega Barbery.
La “catleya nobilior”, la flor símbolo de Concepción, se convirtió también en el referente de este camino que comenzó con desconfianza y que, incluso, hizo que algunos los consideraran “orquidiolocos”. Pocos creían que los visitantes viajarían más de 300 kilómetros desde Santa Cruz de la Sierra para “ver una flor”.

Una fiesta
La convicción se impuso y surgieron las alianzas, la participación de las autoridades y la población organizada en diferentes grupos, y -poco a poco- llegaron los resultados. La orquídea se convirtió en un elemento de identidad y hoy el festival “es un espacio donde se refleja la cohesión social y el trabajo de todo el año”, afirma Barbery. En definitiva, es una fiesta.
La orquídea es el símbolo en torno al cual se ha consolidado una diversidad de ofertas centradas en la experiencia y las vivencias. El turista puede conocer el entorno cultural y patrimonial, pero -lo más importante- es que comparte con la población y la oferta local que han generado.
Es que, poco a poco, se fueron identificando oportunidades de vida sin salir del territorio. El arte se convirtió en un elemento de desarrollo, se impulsó el manejo sostenible de la orquídea, mejoró la oferta gastronómica y la planificación urbana incorporó los espacios necesarios para diversas actividades.
Además, se consolidó un área protegida municipal y departamental, y se crearon tres viveros públicos para la conservación de las especies nativas.
En los últimos días la actividad ha sido incesante en Concepción y sus alrededores. Por ejemplo, se capacitó a guías de turismo, docentes, personal técnico municipal y estudiantes de primaria y secundaria para que puedan transmitir el valor biológico, cultural y turístico de las orquídeas nativas y del Bosque Seco Chiquitano.

Flores, arte y naturaleza
El corazón del evento será la Exposición de Orquídeas, donde productores locales y nacionales mostrarán especies únicas cultivadas de manera responsable. Las autoridades municipales recalcan la importancia de adquirir plantas certificadas para evitar la depredación del bosque.

Paralelamente, el público podrá visitar el Orquideario Municipal “Luis René Moreno Suárez”, un espacio dedicado a la conservación de especies nativas y a la educación ambiental. Su recorrido interpretativo permite descubrir la diversidad de orquídeas y el valor del Bosque Seco Chiquitano.
Allí, en el marco del proyecto “Senda Viva de la Orquídea: Aprende, viaja, conserva”, que se realiza con el apoyo de Helvetas Bolivia, se realizó un trabajo de identificación de especies de orquídeas y árboles. El trabajo permitió registrar 36 plantas de orquídeas que representan 9 especies nativas, entre ellas la Cattleya nobilior, Trichocentrum bolivianense y Prostechea vespa.
También se identificaron 64 árboles nativos, de los cuales 13 son emblemáticos del Bosque Seco Chiquitano por su valor maderable, alimenticio u ornamental. Entre ellos destacan la almendra chiquitana, el chaáco, el totai y los tajibos.
Rutas vivas que cuentan historias
Una de las mayores atracciones del festival son los espacios que forman parte de la Ruta Turística “Raíces Chiquitanas”, una propuesta que acerca al visitante a los saberes y oficios tradicionales de la región. Cada “pahuichi” -taller artesanal o espacio cultural- ofrece una experiencia distinta: en “La Casa de Asunta” el barro se transforma en cerámica y sabor; en “Hans Roth” la madera cobra vida con el tallado de orquídeas; y en “Notas Chiquitanas” se aprende el arte de construir un violín chiquitano.
Quienes buscan una inmersión en la naturaleza podrán realizar caminatas por el sendero ecológico de la Comunidad El Carmen, situado a 40 kilómetros del área urbana de Concepción, donde podrán conocer las orquídeas en su hábitat natural y escuchar los mitos y leyendas del pueblo chiquitano, a través del relato de los jóvenes en varias pascanas. También se podrá visitar la Comunidad de Santa Rita, donde las “mamas chiquitanas” enseñan técnicas ancestrales de tejido y comparten sus danzas, horneados y juegos tradicionales.

Música, teatro y tradición
El programa cultural del festival incluirá el teatro callejero Cattleya Expressarte, la presentación de la Reina de la Orquídea 2025, Rossy Lorena Luján García, y el acto inaugural con el Coro y Orquesta Ensamble Padre Martín Schmid, que interpretará música barroca en la Catedral de Concepción, Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El sábado por la noche, la plaza principal se convertirá en escenario de un espectáculo de música y teatro, con la participación de artistas como Vero Pérez, Fiesta Cuetillo y Porfirio Azogue, entre otros.
Durante los tres días, los visitantes podrán degustar la cocina típica en el Patio de Comidas, con platos tradicionales como el pututu, el frangollo y los anticuchos concepcioneños. Además, la Feria Artesanal reunirá a creadores locales que ofrecerán productos elaborados con madera, textiles, cuero y semillas, reflejo del talento y la identidad chiquitana.
De esta forma, podrán comprobar que no fue una locura confiar en que una orquídea marcaría el rumbo y hoy el turismo es esencial para el desarrollo de Concepción.

Foto principal: Los pobladores de Concepción desarrollaron sus capacidades y hoy son los protagonistas del festival. Foto: Max Toranzos
