IMPACTO. Las olas de calor extremas amenazan los medios de subsistencia, la salud y la productividad laboral de más de mil millones de personas. Los trabajadores agrícolas y los sistemas agroalimentarios se encuentran en primera línea.
La frecuencia, la intensidad y la duración de los episodios de calor extremo han aumentado drásticamente en el último medio siglo, y los riesgos para los sistemas agroalimentarios y los ecosistemas se dispararán en el futuro, según « Calor extremo y agricultura », un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
“Este trabajo pone de relieve cómo el calor extremo es un importante factor multiplicador de riesgos, que ejerce una presión creciente sobre los cultivos, el ganado, la pesca y los bosques, así como sobre las comunidades y las economías que dependen de ellos”, declaró el director general de la FAO, QU Dongyu.
“El calor extremo está definiendo cada vez más las condiciones en las que operan los sistemas agroalimentarios”, declaró la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
“Más que un simple peligro climático aislado, actúa como un factor de riesgo acumulativo que magnifica las debilidades existentes en los sistemas agrícolas. Las alertas tempranas y los servicios climáticos, como las previsiones estacionales, son vitales para ayudarnos a adaptarnos a la nueva realidad”, afirmó.
El informe conjunto de la FAO y la OMM describe la ciencia física del calor extremo, las vulnerabilidades, los impactos observados y proyectados en la agricultura, las estrategias de adaptación, los estudios de caso y ofrece recomendaciones políticas.
El documento se publicó con motivo del Día de la Tierra, que se celebra el 22 de abril, y pone de relieve las interconexiones entre el cambio climático, la seguridad alimentaria, el sistema agrícola y la salud de los ecosistemas.
La interconexión
El impacto de los episodios de calor extremo es relativo al contexto en el que se producen, tanto en el momento como en el lugar. Para las especies de ganado más comunes , el estrés comienza por encima de los 25 °C, y un poco más bajo para las gallinas y los cerdos, que no pueden refrescarse mediante la transpiración.
Los peces pueden sufrir insuficiencia cardíaca al tener dificultades para mantener una respiración elevada en aguas donde las olas de calor extremas reducen los niveles de oxígeno disuelto. En 2025, más del 90 por ciento de los océanos del mundo experimentaron al menos una ola de calor marina, según el informe Estado del Clima Mundial 2025 de la OMM.
Para la mayoría de los cultivos agrícolas principales , la disminución del rendimiento comienza a producirse por encima de los 30 °C, aunque en algunos cultivos como la patata y la cebada la temperatura es menor. Existen indicios de una fuerte correlación entre las olas de calor y los incendios forestales, con temporadas de incendios más largas e intensas.
El calor extremo también afecta gravemente a los trabajadores agrícolas . Según el informe, el número de días al año en que hace demasiado calor para trabajar podría llegar a 250 en gran parte del sur de Asia, el África subsahariana tropical y algunas zonas de América Central y del Sur.
El peligro que supone el calor extremo no reside únicamente en sus impactos directos, sino también en su papel como factor multiplicador de riesgos para el estrés hídrico, las sequías repentinas y los incendios forestales, así como en su capacidad para propiciar la propagación de plagas y enfermedades. El informe ofrece un análisis exhaustivo de estos efectos combinados, incluyendo peligros menos conocidos, como las sequías repentinas, que se deben principalmente al rápido aumento de la temperatura.
Es urgente innovar
El informe subraya la necesidad de innovar y de implementar medidas de adaptación, como la selección genética y la elección de cultivos ajustada a la nueva realidad climática, el ajuste de los periodos de siembra y la modificación de las prácticas de gestión que puedan proteger los cultivos y las actividades agrícolas de los impactos del calor extremo.
Los sistemas de alerta temprana son una herramienta particularmente importante para ayudar a los agricultores en sus esfuerzos por responder al calor extremo.
El acceso a los servicios financieros -transferencias de efectivo, seguros y planes de pago, sistemas de protección social que responden a crisis y otras formas- es la base de todas las categorías de opciones de adaptación.
“Proteger el futuro de la agricultura y garantizar la seguridad alimentaria mundial requerirá no solo fortalecer la resiliencia en las explotaciones agrícolas, sino también ejercer la solidaridad internacional y la voluntad política colectiva para compartir los riesgos, así como una transición decisiva para alejarnos de un futuro con altas emisiones”, afirma el informe.
