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Llegó el momento de «dejar ir» los aparatos electrónicos y eléctricos que ya cumplieron su vida útil.

RECICLAJE. Este sábado Emacruz y diversas instituciones realizan una campaña de recolección. Su adecuada gestión es esencial para proteger la salud de la población.

Es hora de “dejar ir” las impresoras, teclados, pilas, celulares y/o cables que están en desuso y ya cumplieron su ciclo de vida útil. Este sábado 11 de octubre, de 08.00 a 14.00, se realizará la novena versión de la Campaña Municipal de Acopio de Residuos Electrónicos, Eléctricos y Pilas (RAEE).

Así, estos dispositivos que pueden estar acumulándose en hogares y oficinas podrán ser reciclados, reutilizados o enviados a un espacio seguro y adecuado para su disposición final. La actividad es organizada por la Empresa Municipal de Aseo Urbano de Santa Cruz (EMACRUZ y se realizará en la Plaza del Estudiante.

La población puede llevar electrodomésticos, pilas, computadoras y celulares, entre otros aparatos que no deben ser arrojados junto a la basura común, debido al riesgo de contaminación que pueden generar y que constituye una amenaza para el medio ambiente y la salud.

Impacto

Una sola pila mal desechada puede contaminar miles de litros de agua y suelo, siendo que una pila de reloj puede contaminar hasta 600.000 litros, una alcalina unos 160.000 litros y una común puede afectar 3.000 litros de agua.

Es importante también tomar en cuenta qué aparatos no se pueden desechar durante esta jornada: microondas, lavadoras, aires acondicionados y cocinas.

“Desde Emacruz seguimos fortaleciendo nuestra política de gestión integral de residuos, promoviendo espacios participativos donde la ciudadanía pueda ejercer su compromiso con el medio ambiente. Esta campaña ya es un referente en la región, y la participación ciudadana ha sido clave en cada versión”, expresó Ariel Paz, director de Gestión de Residuos Sólidos de Emacruz.

Un incentivo ambiental

Como incentivo, las personas que entreguen sus residuos recibirán un plantín de regalo, fomentando así la conciencia ambiental y la participación activa de la ciudadanía en el cuidado de nuestra ciudad. El objetivo es que esos plantines continúen su crecimiento en los hogares.

La actividad cuenta con el apoyo de instituciones aliadas que acompañan este proceso desde distintos frentes. Entre ellas están Fundación CRE, Fundación UNE Acciones, CEDARE, Bolrec, UAGRM, UNE, NUR, Colegio de Ingenieros Ambientales (CIAM), TRES60 y Tropiflor.

Esta campaña representa una valiosa oportunidad para educar a la población sobre la importancia del reciclaje electrónico. Cada pila, cada aparato reciclado es un paso hacia un entorno más sano”, señaló Alejandra Bejarano, representante de CEDARE.

Por su parte, Nancy Tambo, presidenta de la Fundación CRE, destacó que “apoyamos esta iniciativa porque creemos en la responsabilidad compartida. Las empresas, las instituciones y la ciudadanía debemos sumar esfuerzos para cuidar nuestro entorno y dejar un legado responsable”.

Hábitos de consumo

A su vez, Kuwait Villazón, presidente de la Fundación UNE Acciones, remarcó que “La campaña RAEE no solo evita que estos residuos contaminen nuestra ciudad, también es un llamado a repensar nuestros hábitos de consumo. Celebramos que Santa Cruz apueste por este tipo de acciones sostenibles”.

Indicó que su institución es un articulador de estas acciones y el objetivo es mostrar que la ciudad puede desarrollar acciones en pro de la sostenibilidad, a través de un reciclaje responsable y una gestión de residuos diferenciados.

Es fundamental que cada uno de estos objetos sea entregado a operadores certificados que realizan el tratamiento adecuado para su disposición final, con lo cual también se protege la salud.

Un problema mundial

La humanidad produce 62 millones de toneladas de residuos electrónicos al año, suficientes para llenar 1,5 millones de camiones de transporte, lo que los convierte en uno de los flujos de residuos de más rápido crecimiento en el mundo, según Naciones Unidas.

Menos de una cuarta parte de esa cantidad se recicla adecuadamente, lo que deja montañas de aparatos electrónicos pudriéndose en vertederos sin regulación, donde pueden filtrar sustancias químicas al suelo y al nivel freático.

Las prácticas deficientes de gestión de residuos electrónicos generan 78. 000 millones de dólares en costos externalizados para la salud humana y el medio ambiente cada año. Además, contribuyen al cambio climático, incluso cuando sustancias peligrosas, como los refrigerantes, se manipulan incorrectamente y se liberan a la atmósfera.

Debido a la explosión de la demanda de productos electrónicos de consumo, la producción mundial de residuos electrónicos ha crecido cinco veces más rápido que las tasas de reciclaje formal desde 2010. Por eso, los expertos afirman que las llamadas soluciones «de aguas arriba» son cruciales, lo que incluye cambios en los hábitos de consumo.

El impacto de estos residuos especiales

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