SALUD. Un informe de la OPS indica que el país mantiene fuertes desigualdades territoriales en la distribución de personal de salud.
Bolivia ha incrementado su disponibilidad de personal sanitario en los últimos años, pero no logra superar los rezagos estructurales en cobertura y distribución, marcados por una gran brecha entre lo urbano y lo rural. El país refleja lo que sucede en buena parte de Sudamérica, donde persisten profundas desigualdades.
Mientras algunos países de la región cuentan con casi 118 profesionales de salud por cada 10.000 habitantes, otros no alcanzan los 40, según el nuevo informe Panorama del mercado laboral de la salud en nueve países de América del Sur, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
En Bolivia, la densidad de médicos pasó de 7,5 a 15,5 por cada 10.000 habitantes entre 2016 y 2022, mientras que la de profesionales de enfermería subió de 3,7 a 10,2 entre 2020 y 2022. En total, el país registró 49.196 trabajadores de salud contratados en 2022, con un dato adicional revelador: el 92,6% de esos cargos son financiados por el Tesoro General de la Nación, lo que confirma la alta dependencia del sistema respecto al financiamiento público.
No obstante, ese crecimiento no es suficiente para que el país tenga niveles compatibles con los parámetros de referencia internacional para cobertura sanitaria universal. La OMS y la OPS utilizan como umbral indicativo una disponibilidad de 44,5 médicos, enfermeras y parteras por cada 10.000 habitantes para sistemas capaces de responder adecuadamente a las necesidades de salud de la población. Aunque la comparación exacta requiere consolidar todas las categorías profesionales equivalentes, los datos disponibles muestran que Bolivia sigue lejos de ese estándar.
La brecha regional
La brecha se vuelve más visible al contrastar la situación boliviana con la de otros países de la región. Uruguay, por ejemplo, registra 117,9 profesionales de salud por cada 10.000 habitantes, mientras Chile alcanza 72,6, Ecuador 67,3 y Argentina 95,9, según el mismo informe. En el otro extremo, Perú presenta 36,9, uno de los niveles más bajos de la subregión.
Más allá del número agregado de trabajadores, la OPS advierte que Bolivia enfrenta uno de los problemas más persistentes de la región: la concentración territorial del personal sanitario. El 73% de los trabajadores de salud bolivianos se concentra en solo tres departamentos, una distribución que profundiza las brechas de acceso en zonas rurales, periurbanas y regiones históricamente desatendidas.
El informe subraya además que el país enfrenta dificultades para transformar el crecimiento de su oferta educativa en mayor cobertura efectiva. Entre 2007 y 2022, Bolivia graduó 84.763 profesionales en ciencias de la salud, pero una parte importante no logra insertarse en el sistema sanitario nacional o termina migrando al exterior, particularmente en áreas de especialización. Esta desconexión responde, según la OPS, a la limitada disponibilidad de plazas laborales, la emigración de profesionales y la falta de incentivos suficientes para trabajar en zonas de menor atractivo económico o geográfico.

Problema sistémico
En conjunto, el diagnóstico refleja que el problema boliviano ya no pasa únicamente por formar más médicos o enfermeras, sino por construir un sistema capaz de absorber, distribuir y retener ese talento humano de manera estratégica. Para ello, la OPS recomienda fortalecer la planificación del personal sanitario, mejorar las condiciones laborales, ampliar incentivos para zonas rurales y coordinar políticas entre salud, educación y finanzas.
“La región no podrá avanzar hacia sistemas de salud más equitativos si no se abordan las brechas en disponibilidad, distribución y condiciones laborales del personal de salud”, advirtió el director de la OPS, Jarbas Barbosa.
A cinco años de la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el informe plantea que la verdadera prueba para países como Bolivia no será solo seguir incrementando su número de profesionales sanitarios, sino convertir ese crecimiento en acceso real, equitativo y territorialmente equilibrado a servicios de salud de calidad.
