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La reserva que resguarda agua, vida e identidad: Tucabaca cumple 25 años

CONSERVACIÓN. El área alberga especies únicas y es un importante regulador del clima. La minería, los incendios y los asentamientos ilegales, son algunas de las amenazas que enfrenta.

Tucabaca es sinónimo de agua, vida y esperanza. Hoy la Reserva Municipal de Vida Silvestre Valle de Tucabaca cumple 25 años, marcando una historia de resistencia y defensa férrea, que la han convertido en un ejemplo de biodiversidad e identidad territorial.

A lo largo de estos años nos ha dado alegría, pero también nos ha producido llanto. Nuestro desafío y nuestra mayor alegría, es tenerla sana y salva; nuestra es envidiada por muchos que la quieren violar”, afirma Rubén Darío Arias, presidente del Comité de Gestión del Área Protegida Municipal y UCPN Reserva de Vida Silvestre de Tucabaca.

Los pobladores de Santiago de Chiquitos y Roboré han asumido una defensa decidida desde sus inicios. Hoy la minería, los incendios forestales y los asentamientos ilegales, son algunas de las amenazas que enfrenta. “A pesar de que Roboré le ha dicho no a los mineros, siempre están pendientes para perforarla. Otra de las grandes amenazas son los incendios forestales ocasionados por asentamientos ileales de comunidades fantasmas que deforestan y también se dedican al tráfico de tierras”, señala Arias.

Un gran destino turístico

Con los años, la zona se ha consolidado como uno de los principales atractivos de la Chiquitanía. Sus principales atractivos son Chochís y los alrededores de Santiago de Chiquitos, que incluyen el mirador, caídas de agua, arte rupestre y formaciones muy particulares, junto a la gran biodiversidad que se encuentra en la zona.

En sus serranías nacen las aguas que forman la base del sistema hídrico regional, su bosque es un regulador de clima y alberga especies únicas en el mundo. Constituye la porción de Bosque Seco Chiquitano más representativa de la ecorregión y uno de los bosques secos tropicales más biodiversos del mundo.

El guía y propietario de Natura Tours, Nelson Pacheco, destaca que se estima que en el área protegida Tucabaca existen más de 1.500 especies de plantas propias del Bosque Seco Chiquitano como el tajibo, roble, copaibo, curupaú, verdolago y pesoé, entre otras. Las serranías chiquitanas ubicadas dentro de la Reserva de Vida Silvestre Tucabaca guardan especies del Cerrado boliviano, muchas de ellas endémicas y varias en peligro de extinción, y también helechos arborescentes y una población de Podocarpus, el único género de conífera nativa de Bolivia.

Este es uno de los paisajes que se encuentran en los recorridos que parten desde Santiago de Chiquitos.

Cultura viva

Además, Santiago de Chiquitos es cultura misional viva, que se refleja en cada rincón del pueblo, en sus tradiciones y en la música que combina los acordes barrocos con los de esa zona del oriente boliviano. Una de las citas más importantes del año, es el ConservArte, que une la conservación con una diversidad de manifestaciones artísticas y pone en valor las tradiciones de la zona.

Esto ha consolidado a Tucabaca como uno de los principales atractivos turísticos de la zona. Sin embargo, aún hay temas pendientes, afirma Arias, como la definición de un plan maestro municipal de turismo, que permitiría gestionar de mejor manera el área. Por ejemplo, explicó que un tema pendiente es lograr un convenio interinstitucional entre el Municipio de Roboré y la Gobernación de Santa Cruz, para establecer un sistema de cobro, que permita generar recursos y reinvertirlos en el mantenimiento y la dotación de equipos para los guardaparques.

Por ello, también es parte del desafío de Roboré de consolidar una ruta turística con diversas actividades. Pacheco destaca que la mayoría de los atractivos turísticos del municipio, están en Tucabaca, como por ejemplo, los numerosos sitios donde se ha encontrado pintura rupestre, lo que le ha dado a Roboré el título de “capital del arte rupestre”.

La educación ambiental, el ecoturismo organizado y sostenible y el fortalecimiento de las comunidades locales, que conviven en armonía con la naturaleza, impulsando la economía basada en naturaleza, son elementos esenciales para su conservación.

Defensa de la historia y el medio ambiente

En Tucabaca “se respira historia y aire puro”. El desafío es que ese legado se mantenga. En 2024, el Municipio de Roboré enfrentó más de 30 incendios en 290 días, que arrancaron en enero y algunos fueron de gran magnitud. Por ello, una de las prioridades es la prevención de los incendios forestales. Este año, solo se ha registrado uno, producto de la quema de cordones en una propiedad privada.

Con el apoyo de diversas instituciones, como Nativa, la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC ) y Natura, hoy se están fortaleciendo las capacidades de los bomberos comunales.

Arias afirma que los habitantes de las 17 comunidades indígenas que son parte del área protegida, son los mejores guardianes. “En las comunidades se nota el mayor compromiso. Ellos se han vuelto nuestros centinelas, nuestros guardianes, para defender y proteger nuestra área protegida”.

Un mar verde

El mayor desafío es preservar “el mar verde” y mantener la vocación forestal del municipio. La Reserva Municipal de Tucabaca tiene una extensión de 274.320 hectáreas, pero desde que se creó se ha perdido alrededor del 3% de cobertura boscosa, como producto de la deforestación en predios privados, los que ya existían antes de la declaratoria.

Por ello, el 21 y 22 de agosto la comunidad, junto a autoridades locales y departamentales, y diversas instituciones, hará un patrullaje especial en la frontera con el Municipio de El Carmen Rivero Tórrez. Arias relata que “el año pasado, cuando los guardaparques quisieron ingresar a monitorear la zona, propietarios brasileños y menonitas, no permitieron el ingreso. Vamos a sentar presencia institucional, pero más que nada, a asegurarnos de que, si surge una emergencia, permitan que las brigadas de bomberos ingresen sin problemas”.

La zona alberga numerosos atractivos turísticos, que también imponen el desafío de su cuidado y preservación.

Un tesoro natural

Así avanza la defensa de Tucabaca, que el 19 de agosto de 2000, se convirtió en la primera Área Protegida Municipal de Bolivia. Una ordenanza municipal dio origen a la Reserva Municipal de Vida Silvestre Tucabaca, con una superficie superior a las 262 mil hectáreas destinadas a la conservación.

En 2006 fue reconocida como área protegida departamental, y en 2015, mediante la Ley N.º 98, fue categorizada como Unidad de Conservación del Patrimonio Natural (UCPN) y Refugio de Vida Silvestre Departamental (RVSD). Sus tierras resguardan vestigios arqueológicos de alto valor histórico, como los del Chorro de San Luis, que podrían tener una antigüedad de más de 12.000 años AC.

Fotos: Karina Vargas

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