BIODIVERSIDAD. Son esenciales para regular el ciclo de agua, almacenar carbono y sostener los medios de vida de las comunidades.
Latinoamérica y el Caribe albergan algunos de los humedales más extensos y biodiversos del planeta, fundamentales para la regulación hídrica, el clima y la conservación de especies de plantas y animales. Los humedales funcionan como infraestructuras naturales esenciales, regulando el ciclo del agua, mitigando inundaciones y sequías, almacenando carbono y sosteniendo medios de vida locales.
Sin embargo, también enfrentan múltiples amenazas, como la conversión de tierras para la agricultura y ganadería; construcción de infraestructura hidráulica sin planificación ambiental; contaminación por agroquímicos y residuos urbanos; sobreexplotación de aguas subterráneas; y el cambio climático, que altera patrones de inundación y sequía, según el análisis realizado por Mauricio Velásquez, ejecutivo principal de Asesoramiento Técnico en Biodiversidad y Clima de la CAF.
Hoy estos sistemas sostienen una enorme riqueza biológica compuesta por peces, aves, anfibios, reptiles, mamíferos y plantas, muchos de ellos endémicos o en peligro de extinción.
Marcando su importancia
Cada 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales y en 2026, el lema es «Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural», buscando explorar las profundas conexiones entre los humedales y las prácticas culturales, tradiciones y conocimiento de las comunidades de todo el mundo.
Velásquez advierte que, sin estrategias integradas de conservación y financiamiento sostenible, existe un riesgo real de pérdida funcional de estos ecosistemas en las próximas décadas. Desde la CAF- banco de desarrollo de América Latina y el Caribe – se está incorporando un enfoque ecosistémico que integra la sostenibilidad y protección de biodiversidad en cada una de sus operaciones financieras. El aumento de la resiliencia de los ecosistemas estratégicos es inseparable del desarrollo socioeconómico regional.
Financiamiento verde
CAF se comprometió a que al menos el 40 % de sus aprobaciones para 2026 sean consideradas como financiamiento verde. Además, comprometió 40.000 millones para financiamiento verde en los próximos cinco años y aumentar el porcentaje de su financiación verde al 50% para el año 2030. Una parte significativa de estos recursos servirán para conservar los humedales de la región y articular iniciativas entre gobiernos, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
Como ejemplo de operaciones exitosas con humedales, en la ciudad brasileña de Sobral, se instaló el mayor jardín filtrante público en los afluentes del río Acaraú. Estos humedales funcionan como sistemas de purificación con plantas acuáticas y sustratos naturales, mejorando la calidad del agua y facilitando la integración de la biodiversidad local en espacios urbanos.
También mediante un préstamo de 13 millones de dólares se financió un programa de recuperación de un humedal costero y sistema estuarino “El Estero Salado” de Guayaquil, ciudad de aproximadamente 3 millones de habitantes.
En diciembre del año pasado en la 3ª reunión del Consejo del nuevo Fondo del Marco Global para la Biodiversidad (GBFF), se aprobó el proyecto Biomanglar: Empoderamiento de los Territorios Colectivos a través de iniciativas de conservación, uso sostenible y restauración de los manglares para contribuir a la Estrategia Nacional de Biodiversidad de Colombia. El proyecto restaurará los ecosistemas degradados de manglares y mejorará la conectividad ecológica, al tiempo que mejora la gestión de cerca de 620.000 hectáreas de áreas protegidas terrestres y marinas.
La CAF sostiene que para resolver problemas ambientales se necesitan soluciones financieras. Velásquez, a través de un artículo, recomienda aumentar la escala de inversión en proyectos de conservación; mejorar la planificación ambiental integrada; movilizar capital privado mediante garantías y estructuras mixtas; y fortalecer capacidades locales para gestionar recursos naturales.
Proteger los humedales para nuestro futuro común
Los humedales son ecosistemas en los que el agua es el principal factor que controla el entorno y la vida vegetal y animal asociada al mismo. Una definición amplia de humedales incluye los ecosistemas de agua dulce, los marinos y los costeros, como los lagos y ríos, los acuíferos subterráneos, los pantanos y marismas, los pastizales húmedos, las turberas, los oasis, los estuarios, los deltas y las marismas, los manglares y otras zonas costeras, los arrecifes de coral y todos los lugares creados por el hombre, como los estanques de peces, los arrozales, los embalses y las salinas.
Desde Naciones Unidas se pone énfasis en que representan uno de los ecosistemas más valiosos de la Tierra, indispensables para los seres humanos y la naturaleza por los beneficios y servicios que proporcionan. A pesar de que sólo cubren alrededor de 6% de la superficie terrestre, son el hábitat del 40% de todas las especies de plantas y animales. Su diversidad biológica es crucial para la salud humana, el suministro de alimentos, el transporte y las actividades económicas que generan empleo, como la pesca y el turismo.
Más de 1000 millones de personas -una octava parte de la población terrestre- que viven en zonas rurales y urbanas de todo el mundo dependen de los humedales como medio de subsistencia.

¿Por qué están en peligro?
A pesar de estos grandes beneficios, los humedales son uno de los ecosistemas que sufren mayor deterioro, pérdida y degradación, y se prevé que esta tendencia negativa continúe como consecuencia del rápido crecimiento de la población, la producción y el consumo insostenible, el desarrollo tecnológico y el cambio climático. Con una pérdida del 35% a nivel mundial en los últimos 50 años, están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques.
La Lista de Humedales de Importancia Internacional, también conocida como la Lista de Ramsar, incluye más de 2.400 sitios que abarcan más de 2.5 millones de kilómetros cuadrados.
El más grande se llama Río Negro y está ubicado en Brasil. Abarca 120.000 kilómetros cuadrados, incluyendo más de 20 unidades de conservación, además de territorios de pueblos nativos. Su rica biodiversidad incluye especies animales globalmente amenazadas. Además, en él se encuentran ecosistemas propios de la región, como los bosques de Igapó (aguas negras), las sabanas edáficas y los archipiélagos fluviales.
En América Latina y el Caribe existen 216 sitios Ramsar, en 27 países de la región. Brasil tiene la mayor cantidad de humedales de importancia internacional con 27 de estos ecosistemas, le sigue Argentina con 23, Ecuador con 19, Chile con 16, Perú con 14, y Bolivia, con 11, los que suman 14,8 millones de hectáreas y abarcan territorio de Beni, Santa Cruz, Potosí, Oruro, Tarija y La Paz.
Foto principal: Río Blanco, en el Beni, es uno de los humedales bolivianos que está catalogado como sitio Ramsar. Foto: André Herrera WWF Bolivia
