BIODIVERSIDAD. El objetivo es dejar en claro porqué la conservación del jaguar es prioritaria en Bolivia. Un proceso que va de la mano con los datos científicos.
Karina Vargas Alba
El 29 de noviembre se celebró el Día Internacional del Jaguar, una fecha que recuerda al mundo la urgencia de proteger al felino más emblemático de América. Pero su conservación no puede depender de un solo día: requiere acciones constantes y que marquen huella. En Bolivia, ese llamado encuentra eco a través del arte, la ilustración científica y la creatividad comunitaria. Tres iniciativas distintas confluyen en una misma intención: amplificar el rugido del jaguar y sostener su defensa desde lenguajes que emocionan, enseñan y transforman.
En Santa Cruz, el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado abrió sus puertas a la exposición colectiva “Pintando al pintau”, que une ciencia, arte y memoria para acercar al público a la majestuosidad del jaguar, su rol ecológico y las amenazas que enfrenta. Entre las obras destacadas está la infografía enviada desde España por la ilustradora científica Patricia Nagashiro, galardonada internacionalmente con el premio Illustraciencia.
Nagashiro trabajó contra reloj. El desafío llegó a principios de noviembre y ella tuvo claro el objetivo: aportar, desde su especialidad, a la conservación. Como en cada una de sus ilustraciones, el trabajo empezó con la investigación y el diálogo cercano con quienes estudian a las especies. En este caso, trabajó mano a mano con la bióloga Rosario Arispe, revisando detalles, corrigiendo proporciones y afinando la representación del felino.
Solicitó información, revisó referencias, consultó a especialistas y ajustó cada trazo bajo el rigor científico de los biólogos. “Me encanta que revisen los detalles. No se puede ilustrar sin precisión”, afirma. Para ella, la documentación previa y el trabajo conjunto con expertos -en este caso, con Arispe, que también coordinó la muestra- son fundamentales para respetar las características biológicas del jaguar y transmitirlas al público con fidelidad.
Un estudio en profundidad
“Lo que más me gusta de mi trabajo es que cada ilustración me obliga a estudiar profundamente. Cuanto más conozco a una especie, más me maravillo”, explica desde Barcelona.
A la distancia, su aporte adquiere un significado especial: “Es mi manera de sumar a la conservación con la herramienta que tengo: la ilustración”, dice Patricia.
El resultado fue una infografía ilustrada en formato A2, de 42 x 59,4 centímetros, pensada no solo para la exposición, sino como material de apoyo para investigadores, docentes y proyectos de divulgación. Su intención fue clara: ofrecer algo más que una imagen bonita. La imagen y cada uno de sus detalles, permiten aprender sobre la especie y se convierte en un recurso educativo que podrá utilizarse en investigaciones, espacios académicos y futuras campañas de sensibilización.
Nagashiro también reflexiona sobre lo que significa trabajar sobre el jaguar desde la distancia. Aunque vive en España, mantiene un vínculo emocional con Bolivia y reconoce que este año, marcado por incendios y amenazas crecientes, el felino ha sido protagonista. Su ilustración “cruza océanos” como un llamado urgente a protegerlo y un recordatorio de que proteger al jaguar es defender la vida misma, y el público la puede apreciar hasta el 5 de diciembre.
Murales para frenar el tráfico de fauna
El mismo espíritu se proyectará en dos de los aeropuertos más importantes del país, con murales que llaman a evitar el tráfico de fauna silvestre, una de las mayores amenazas para el jaguar. En El Alto, los viajeros ya pueden ver el primero de dos Murales de Resistencia, una acción artística colectiva creada en honor al Día Internacional del Jaguar, y que nacen del esfuerzo conjunto de Tigre Gente, Pachamama Sabia, Alas Chiquitanas Voluntarios y Revista Nómadas, unidos por una misma causa: proteger al jaguar, evitando y denunciando el tráfico ilegal de fauna silvestre.
Las obras fueron creadas por la muralista Knorke Leaf, reconocida por su estilo vibrante y su compromiso con causas ambientales. Sus diseños capturan la majestuosidad del jaguar y la urgencia de protegerlo, justo en los espacios donde miles de viajeros entran y salen del país: un punto clave para sensibilizar sobre el tráfico internacional de especies. Hoy Leaf comienza a trabajar en el aeropuerto de Viru Viru, donde el mural se entregará el 7 de diciembre.

Estas obras forman parte de una campaña más amplia que también incluye talleres participativos con jóvenes de Porongo, Pailón y Montero, impartidos por Roberto Navia y Daniela Justiniano. Además, se sumará además la proyección del documental Tigre Gente, reconocido internacionalmente por retratar la lucha de los guardaparques del Madidi contra mafias dedicadas al tráfico de partes de jaguar. El mensaje es contundente: No al tráfico de animales silvestres.
Peluches que enseñan
La defensa del jaguar también toma forma en las manos de Ninoska Burgoa, bióloga y creadora de Artyka, un emprendimiento que utiliza peluches y accesorios de fauna nativa para educar sobre la biodiversidad. Entre prendedores, aretes y pequeñas máscaras de felinos, su trabajo ha permitido explicar a niños y adultos detalles tan importantes como las manchas del jaguar, que son únicas en cada individuo, como una huella digital.
Ninoska suele utilizar estos peluches en charlas para explicar cómo biólogos e investigadores identifican a los jaguares en el campo, cómo funcionan las trampas cámara y cuáles son las claves para comprender su rol ecológico, como regulador y garante de un ecosistema sano. “Si desaparecieran, las poblaciones de herbívoros crecerían sin control, afectarían los cultivos y alterarían todo el ecosistema”, explica.
Su trabajo busca acercar conceptos complejos a públicos más amplios, especialmente en espacios donde la conversación ambiental aún es escasa. Cada pieza está acompañada de historias, datos y reflexiones que conectan lo emocional con lo científico.

Mayor conciencia
Pese a las amenazas que enfrenta el jaguar, Ninoska destaca que la conciencia ambiental en el país aumenta y se reflejó en el movimiento Todos Somos Jaguar. “Este año ha crecido mucho la fuerza del movimiento que trabaja por el jaguar. Me gusta el mensaje: no se lucha solo por una especie, sino por toda la biodiversidad que sostiene la vida. Hablar del jaguar es hablar del bosque, del agua, del clima y de nuestra salud”, señala.
La pérdida de biodiversidad ya está generando catástrofes climáticas. Ninoska advierte que lo que pasó en Samaipata es un ejemplo: las riadas también tienen relación con la deforestación y la ausencia de bosques que regulan el agua y sostienen la tierra. Sin embargo, mucha gente todavía no relaciona estas crisis con la destrucción de la naturaleza.
«Por eso es tan importante hablar del rol de cada especie, de su función ecológica y de cómo su preservación también protege la salud humana”, concluye.
Diversos lenguajes, el mismo objetivo
Estas tres iniciativas -una exposición ilustrada con rigor científico, murales que denuncian el tráfico ilegal y un emprendimiento que educa a través de peluches- revelan cómo el arte y la creatividad abren caminos que la ciencia y la conservación necesitan recorrer, para que la sociedad comprenda por qué el jaguar importa y por qué perderlo sería perder parte de nuestra identidad natural y cultural.
El jaguar, símbolo de fuerza y equilibrio, sigue rugiendo a través de quienes deciden contar su historia y defender su lugar en diversos ecosistemas.
En un contexto de amenazas crecientes, estas iniciativas demuestran que la conservación también puede ser un acto narrativo, sensorial y emocional. El rugido del jaguar no solo se escucha en el bosque, sino también en las salas de un museo, en un aeropuerto o en ese peluche que despierta curiosidad. Y ese rugido, cuando nace desde el arte, puede llegar más lejos y permanecer más tiempo.
