BIODIVERSIDAD. Una de las especies más carismáticas de la costa peruanochilena hoy está en crisis. En Chile las poblaciones se han reducido en un 63 % y en Perú un 50%. Los eventos de El Niño cada vez más intensos y frecuentes, sumado a otros factores, hacen que hoy su recuperación sea un reto mayor.
Michelle Carrere / Mongabay Latam
El pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), una de las aves más emblemáticas de la costa chilena y peruana, está en crisis. Científicos aseguran que en apenas cuatro años, entre 2021 y 2025, perdió el 63 % de su población reproductiva en Chile. Algunas colonias, como la de isla Pan de Azúcar, en el parque nacional del mismo nombre, registraron caídas de hasta el 90 %; otras, como en las islas Chañaral y Choros, en la reserva nacional Pingüino de Humboldt, investigadores vieron desaparecer el 80 % de los individuos. La situación es tan severa que la especie pasó de ser clasificada como Vulnerable a figurar En Peligro de extinción, según el sistema chileno de clasificación de especies. En Perú, la población total también se redujo en un 50% aproximadamente desde la década del 2000.
Las causas son múltiples y se potencian entre sí: la mortalidad masiva causada por la gripe aviar, que llegó a Sudamérica a finales de 2022, se superpuso con un evento El Niño prolongado e intenso en 2023, reduciendo drásticamente la disponibilidad de alimento en el mar. A eso se suman amenazas crónicas como el enmallamiento en redes de pesca artesanal, el disturbio humano en las colonias y un calentamiento global que hace los eventos El Niño más frecuentes e intensos, impidiendo que las poblaciones se recuperen entre crisis. La posible llegada de un nuevo evento intenso en 2026 empeora el panorama.
Dos investigadores que llevan décadas estudiando esta especie -el chileno Guillermo Luna Jorquera, profesor titular de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte, y Carlos Zavalaga, director de la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos de la Universidad Científica del Sur de Perú- describieron a Mongabay Latam un panorama que oscila entre la alarma científica y un optimismo que cuesta sostener.

La magnitud del colapso
En Chile, el conteo más reciente es contundente. Entre 2021 y 2025, la población de pingüinos de Humboldt disminuyó un 63 %. «Estamos en una situación muy grave», señala Luna Jorquera. De hecho, hay algunas colonias que han disminuido hasta un 90 % sus poblaciones, como en el caso del parque nacional Pan de Azúcar, o en la isla Chañaral donde la disminución ha sido de un 80 %, “lo cual es dramático”, dice el especialista. La consecuencia directa fue el cambio de categoría de conservación: el pingüino de Humboldt es hoy, oficialmente, una especie En Peligro de extinción en Chile.
En Perú, los datos no son más optimistas. En la actualidad, el número de pingüinos está por debajo de los 10 000 individuos, lo que representa casi un 50 % de la población contabilizada hace 20 años atrás.
Aunque los datos de ambos países no son comparables, puesto que la metodología y la temporada en la que se realizan los censos son diferentes, lo que sí es innegable, asegura Carlos Zavalaga, es que los pingüinos de Humboldt se han reducido drásticamente tanto en Chile como en Perú.
El mayor descenso reciente se produjo después de la llegada de la gripe aviar, que coincidió con un fuerte evento de El Niño. «Había menos alimentos en el mar y además estaba la gripe aviar que provocó una mortalidad muy importante«, explica Luna Jorquera. Miles de pingüinos murieron, aunque no todos pudieron ser examinados para confirmar el contagio. Para el investigador chileno, fue la combinación de condiciones oceanográficas desfavorables más la enfermedad las que provocaron este bajón tan severo.

Amenazas silenciosas y sostenidas
Pero hay amenazas que actúan de forma más silenciosa y sostenida. Una de las principales es el enmallamiento en redes de pesca artesanal, situación que se repite tanto en Chile como en Perú. Las redes agalleras, cuyas mallas tienen el tamaño justo para atrapar a un pingüino que no las ve, llevan décadas cobrando víctimas. «Es una causa que no ha parado», advierte Luna.
Un estudio reciente documentó que los pingüinos que salen de isla Choros, en Chile, se alimentan en zonas donde también operan barcos pesqueros de cerco que capturan especies pelágicas como la anchoveta, que es también parte de la dieta de los pingüinos. Esa interacción genera un riesgo alto de mortalidad incidental. Además, la competencia indirecta por los recursos entre los pingüinos de Humboldt y la pesca se da principalmente durante la temporada de reproducción de otoño, “un momento crítico en el que los pingüinos están energéticamente limitados”, señala el estudio.
El disturbio humano en las colonias es otra amenaza persistente. A diferencia del pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus), que tolera relativamente bien la presencia humana, el pingüino de Humboldt tiene una sensibilidad extrema. De acuerdo con los investigadores, esto puede deberse, en parte, a una historia de interacciones negativas: durante el auge de la extracción comercial de guano en el siglo XIX, los pingüinos vieron destruido el sustrato donde anidaban y fueron sometidos a un disturbio permanente durante décadas. Hoy, el turismo mal regulado y las incursiones ilegales en las colonias agravan el problema: basta con que las personas griten para que los pingüinos abandonen sus nidos.

Los efectos de El Niño cada vez más intenso
Evolutivamente, el pingüino de Humboldt tiene herramientas para sobrevivir a los ciclos adversos. Zavalaga recuerda que para El Niño de 1997, al sur del Perú, en Punta San Juan, los monitoreos previos hablaban de una población de 3500 y 5000 pingüinos. Tras el evento, la cantidad de pingüinos en ese lugar se redujo a 300.
“Estas aves están sometidas a estas fluctuaciones naturales propias de la corriente de Humboldt”, asegura el experto y, de hecho, para recuperarse pueden reproducirse dos veces en un año en condiciones favorables, cambiar de presas con facilidad —de anchoveta a pejerrey, de pejerrey a merluza o calamar— y anidar en entornos muy distintos, desde cuevas hasta construcciones artificiales. El problema, explica, es que esas adaptaciones fueron moldeadas por una frecuencia de eventos El Niño que ya no existe debido a la crisis climática que intensifica cada episodio.
«En la década de los noventa se hablaba de la ocurrencia de El Niño cada 10, 12 o 15 años. Hoy no es así. En los últimos 20 años han ocurrido más de 10 eventos El Niño de diferente intensidad», puntualiza Zavalaga. La consecuencia es cruel: los pingüinos bajan en población y cuando están en pleno proceso de recuperación, llega otro evento. «Los pingüinos no tienen las herramientas evolutivas adaptativas para recuperarse con la misma velocidad con que lo hacían antes», sintetiza.
A eso se suman una serie de otros factores estresantes como la gripe aviar, una enfermedad que no es autóctona de Sudamérica y frente a la cual las poblaciones no tienen defensas naturales; las pesca incidental; los derrames de petróleo, como el ocurrido en 2022 en Lima; un aumento de la urbanización en el hábitat de los pingüinos y el turismo mal gestionado.

La protección que no llega en Chile
El 12 de marzo de 2026, al día siguiente que José Antonio Kast asumiera la presidencia de Chile, un decreto que busca declarar al pingüino de Humboldt Monumento Nacional, fue retirado de la Contraloría General de la República.
Lo mismo ocurrió con otros 41 decretos supremos que el Ministerio del Medio Ambiente había ingresado a Contraloría para su toma de razón (validación jurídica) durante la presidencia de Gabriel Boric.
El argumento del Gobierno fue revisar que los decretos cumplan con estándares técnicos y normativos vigentes y se comprometió a ingresarlos nuevamente a la Contraloría una vez terminada la revisión. Sin embargo, ese momento aún no ha llegado para el pingüino de Humboldt.
“La declaratoria de monumento nacional es una herramienta que permitiría desarrollar acciones más directas y concretas para la protección de esta especie”, explica Luna.
El pingüino de Humboldt, además, es considerado una especie bandera, porque al protegerla a ella se protege todo el ecosistema y las demás especies que comparten el mismo espacio. “Esa es la importancia de tener un ave como monumento nacional, no es sólo por la especie en sí misma, sino por lo que representa la protección de esa especie”, asegura el experto.

Para Luna, el hecho de que otro decreto que tiene relación con la protección de especies haya sido reingresado —el plan de recuperación, conservación y gestión de las ranitas de Darwin— pero que no ocurriera lo mismo con el que declara monumento nacional al Pingüino de Humboldt, tiene una explicación política. “Proteger la ranita de Darwin no molesta a ningún consorcio importante. Pero proteger el pingüino de Humboldt, sí”.
El científico hace referencia al proyecto minero Dominga —que busca extraer hierro y cobre al interior de la región de Coquimbo— y que pretende construir un puerto propio en la bahía de Totoralillo, en el archipiélago de Humboldt, un lugar clave para la alimentación del pingüino y otras aves.
Mongabay Latam envió preguntas al Ministerio de Medio Ambiente para saber por qué, hasta ahora, la protección del pingüino de Humboldt continúa frenada. Hasta la publicación de esta nota el Ministerio no dio respuesta.
Foto principal: Un pingüino de Humboldt en el Mar Pacífico Tropical. Foto: cortesía de SERNANP
* Este informe fue publicado originalmente en Mongabay Latam
