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CBN construye su Brújula de Sostenibilidad desde el diálogo sobre agua, incendios y residuos en Bolivia

DESARROLLO. A través del GreenLab, reunió a organizaciones, expertos y sociedad civil para identificar desafíos y proponer soluciones en gestión del agua, incendios forestales y residuos.

Los desafíos ambientales son muchos en Bolivia. Los incendios forestales, el acceso al agua y saneamiento, y la gestión de residuos, son algunas de las áreas que demandan la construcción de soluciones sostenibles a través del diálogo, una visión compartida y la articulación de diferentes actores.

En ese contexto, Cervecería Boliviana Nacional (CBN) impulsa desde hace tres años un espacio de diálogo orientado a escuchar distintas perspectivas y promover el intercambio de ideas. En 2026, esa iniciativa evolucionó de Green Summit a GreenLab, un laboratorio de conversación orientado a recoger perspectivas diversas y traducirlas en insumos concretos para la toma de decisiones.

El objetivo de la compañía es construir su Brújula de Sostenibilidad 2026, un documento que visibilice los principales riesgos y oportunidades ambientales que el sector privado deberá considerar en su entorno operativo. El espacio reunió a representantes de ONG, fundaciones, asociaciones civiles, sector privado y medios de comunicación especializados, organizando el trabajo en torno a tres ejes críticos para el país: gestión del agua, incendios forestales y residuos y reciclaje.

“Bolivia requiere espacios donde distintos actores puedan intercambiar visiones sobre los desafíos ambientales. GreenLab busca contribuir a ese diálogo y materializarlo en un documento que pueda ser considerado en la toma de decisiones del sector privado”, señaló Omar Herrera, director de Asuntos Corporativos y Legales de CBN.

Una construcción compartida

Más que un evento, GreenLab se planteó como un proceso. Por ello, durante la jornada desarrollada en Santa Cruz, el diálogo buscó: identificar cuellos de botella, actores clave, causas profundas y, sobre todo, caminos de acción en las áreas que la CBN ha definido como estratégicas.

“Este espacio busca recoger distintas miradas para fortalecer nuestro enfoque y contribuir, desde nuestro rol, a una gestión responsable”, afirmó Andrea Benavente, gerente de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad de CBN.

El resultado fue una serie de recomendaciones que no solo identificaron problemas, sino que propusieron rutas concretas para contribuir a su solución.

Desafíos y soluciones transversales

El diálogo se estructuró a través de tres mesas: gestión del agua, incendios forestales y reciclaje y residuos. Más allá de sus particularidades, hay una serie de elementos comunes y que están en el origen de los principales problemas.

  • Es urgente fortalecer la gobernanza ambiental, a través de una mayor articulación entre los diferentes niveles de gobierno y lograr dar continuidad a las políticas públicas.
  • Impulsar la coordinación multisectorial, generando espacios permanentes de diálogo entre el sector público, privado, sociedad civil y academia.
  • Generar incentivos y desincentivos claros, que promuevan las prácticas y comportamientos que contribuyan a la sostenibilidad.
  • Es esencial priorizar la educación y la concientización en temas ambientales, especialmente entre los jóvenes y los líderes locales, pero con la premisa de que todos los ciudadanos deben ser parte de las soluciones.
  • Es crucial la participación de la academia para acceder a información y tomarla como base para las decisiones.
  • Trabajar en diferentes niveles y promover cambios desde lo local, entendiendo que muchas soluciones nacen en el territorio.
Cada una de las mesas contó con la participación de organizaciones y personas que son parte de la búsqueda de soluciones.

Agua: gobernanza, planificación y conocimiento

En la mesa de gestión del agua, el principal consenso fue que el desafío no radica únicamente en la disponibilidad del recurso, sino en su gestión. Se identificaron debilidades en la gobernanza hídrica, con una limitada conexión entre los diferentes actores y niveles de gobierno, mientras avanza la contaminación de cuencas.

Es urgente avanzar en la planificación territorial del recurso, especialmente en la protección de las cabeceras de las cuencas y frente a los cambios en el uso de suelo. A esto se suma una brecha crítica: el conocimiento existe, pero muchas veces la alerta o las soluciones, no llegan a quienes toman decisiones.

Las recomendaciones enfatizaron en la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo, mejorar la planificación, visibilizar la información científica y promover procesos de sensibilización que permitan una gestión más sostenible del recurso.

Incendios: la prevención debe ser prioridad

En el caso de los incendios forestales, el diagnóstico fue claro: se trata de un problema estructural y creciente, vinculado tanto al cambio climático como a modelos productivos  y a la pérdida de cobertura forestal.

Las mesas coincidieron en que la capacidad de respuesta es limitada frente a incendios de gran magnitud, por lo que la prevención debe ser el eje central. Esto implica mejorar la gestión del bosque, reducir material combustible, generar incentivos para su conservación y desincentivar las prácticas de quema.

También se destacó la necesidad de fortalecer la coordinación entre los diferentes actores y contar con plataformas estables, que permitan sostener las acciones y programas en el tiempo, más allá de los cambios políticos.

Residuos: de la informalidad a la economía circular

En la mesa de residuos y reciclaje, el principal desafío identificado fue estructural: un sistema marcado por la informalidad, la falta de infraestructura y una normativa poco clara o débilmente aplicada.

La cadena de reciclaje, especialmente en el caso de los recolectores, enfrenta condiciones que dificultan su formalización y limitan su potencial económico. A esto se suma la falta de centros de acopio suficientes y adecuados, la escasa educación ciudadana y las barreras logísticas que impiden el aprovechamiento de ciertos materiales.

Por ello, las recomendaciones apuntaron a generar incentivos para formalizar la cadena, fortalecer alianzas público-privadas, mejorar la aplicación de normas y avanzar hacia modelos de reutilización y reducción del uso de materias primas, en línea con la economía circular.

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