EDUCACIÓN. Los más afectados son las niñas frenadas por normas discriminatorias, y los niños de familias pobres, incapaces de pagar la escolarización.
Mientras las bombas caen sobre escuelas en Irán y Oriente Medio se convierte en un nuevo epicentro de destrucción educativa, un informe de la UNESCO lanza una alerta global: 273 millones de niños, adolescentes y jóvenes están fuera del sistema escolar en todo el mundo, lo que representa a uno de cada seis en edad de aprender. Y la guerra, como siempre, golpea primero a los que menos tienen.
El informe, la primera entrega de la serie «Cuenta regresiva hasta 2030», revela que tras años de avances, la población no escolarizada ha aumentado por séptimo año consecutivo, creciendo un 3% desde 2015. En la actualidad, solo dos de cada tres estudiantes finalizan la educacion secundaria.
La desaceleración es particularmente pronunciada en África subsahariana, pero el dato más preocupante lo aportan los conflictos: más de uno de cada seis niños vive en zonas afectadas por guerras, lo que supone millones de niños adicionales sin escolarizar, además de los ya contabilizados.
El Informe GEM 2026 confirma una tendencia alarmante: cada año, más jóvenes en todo el mundo se ven privados de educación. Sin embargo, hay esperanza. Desde el año 2000, la matrícula en la educación primaria y secundaria ha aumentado un 30% en general, y muchos países están logrando avances significativos.
«La UNESCO sigue plenamente comprometida a colaborar con los gobiernos y socios para ampliar las oportunidades de aprendizaje para todos, de manera que se respondan a las realidades locales y se brinde a cada estudiante una oportunidad justa para construir su futuro», dijo Khaled El-Enany, director general de la UNESCO.
Oriente Medio: una crisis educativa silenciosa
La UNESCO señala con especial preocupación la situación en Oriente Medio, donde «las persistentes tensiones regionales han obligado a muchas escuelas a cerrar, privando a millones de niños de educación y exponiéndolos a un mayor riesgo de rezago».
Las cifras de escuelas bombardeadas, como las 57 que ha documentado Teherán en Irán desde el inicio de la guerra, o las decenas de centros educativos dañados en Líbano y Gaza, son solo la punta visible de una catástrofe que dejará secuelas durante generaciones.
Las víctimas silenciosas: niñas y pobres
Pero la exclusión educativa no es solo consecuencia de las bombas. El informe de la UNESCO identifica a las víctimas recurrentes de esta crisis silenciosa: las niñas, frenadas por normas discriminatorias, y los niños de familias pobres, incapaces de pagar los costos de escolarización. Son ellos los que engrosan las filas de los 273 millones de excluidos.
Aunque las brechas de género se han reducido globalmente, la situación en contextos de conflicto las agrava. Mientras en Nepal las niñas han llegado a superar a los niños en escolarización gracias a políticas de igualdad, en regiones como Oriente Medio o el Sahel, la guerra y la pobreza perpetúan el ciclo de exclusión.
Avances insuficientes
El informe también muestra la otra cara de la moneda: 1.400 millones de estudiantes estaban escolarizados en 2024, 327 millones o un 30% más que en el año 2000. La educación preescolar aumentó un 45% la educación postsecundaria un 161%. Esto equivale a que más de 25 niños adicionales acceden a la escuela cada minuto.
Además, cada vez son más los niños que completan su educación, no solo los que la inician: desde el año 2000, la tasa mundial de finalización ha aumentado del 77% al 88% en primaria, del 60% al 78% en secundaria inferior y del 37% al 61% en secundaria superior. Países como Etiopía han pasado de una tasa de escolarización primaria del 18% en 1974 al 84% en 2024, y China ha expandido su educación superior del 7% al 60% en solo 25 años.
El informe también destaca un creciente compromiso mundial con la inclusión. Desde el año 2000, la proporción de países con leyes de educación inclusiva ha aumentado del 1% al 24%, mientras que la de aquellos que exigen en sus leyes que los niños con discapacidad reciban enseñanza en entornos educativos inclusivos ha aumentado del 17% al 29%.
Pero la velocidad no es suficiente. Al ritmo actual, el objetivo de acceso universal a la educación secundaria para 2030 no se alcanzará. Y mientras los líderes mundiales discuten sobre geopolítica y rutas comerciales, millones de niños siguen esperando un pupitre, una profesora y la oportunidad de no ser una estadística más.
