FAUNA. Fue rescatado con graves quemaduras en la Chiquitanía. Tras un largo proceso de recuperación, finalmente fue liberado en su hábitat natural junto a «Chirú», en el Área Natural de Manejo Integrado San Matías.
Pulgarcito, un joven oso melero, se convirtió en un símbolo de la destrucción y la esperanza en medio de los graves incendios forestales que se registraron en 2024 en el departamento. Hoy está de vuelta en su hábitat; pero su historia es un recordatorio de las graves consecuencias del fuego, que junto con grandes extensiones de bosque, arrasa con miles de especies, afectando irreversiblemente la biodiversidad.
En 2024, mientras el fuego avanzaba, el pequeño fue rescatado el humo, el calor y las llamas. Tenía graves quemaduras en sus patas y sus rescatistas lo bautizaron como Pulgarcito. Había logrado escapar del fuego, pero el daño era severo. Las llamas le habían provocado quemaduras de tercer grado en sus cuatro patas, lo que hacía incierto su futuro en el bosque. De acuerdo a la información de WWF Bolivia, fue encontrado en la zona de La Candelaria, en San Matías, uno de los territorios más golpeados por los incendios que ese año arrasaron más de 12 millones de hectáreas en Bolivia, en lo que se considera la mayor catástrofe ambiental de la historia del país.
Cuando los equipos de rescate de fauna silvestre lo encontraron, su estado era crítico. Fue trasladado de inmediato a una clínica móvil de emergencia, donde recibió las primeras atenciones veterinarias. Posteriormente fue derivado al Centro de Atención y Derivación de Fauna Silvestre (CAD) de la Gobernación de Santa Cruz, donde biólogos y veterinarios iniciaron un proceso intensivo de recuperación.
Durante meses, el pequeño oso melero fue sometido a tratamientos para aliviar el dolor de las quemaduras, recuperar la movilidad de sus patas y asegurar que pudiera volver a desenvolverse de manera autónoma en su entorno natural.
Pulgarcito se convirtió entonces en uno de los símbolos de la tragedia que vivió la fauna durante los incendios, en los que se estima que millones de animales murieron o quedaron gravemente afectados.
El largo camino hacia el regreso al bosque
Tras superar la etapa crítica, el oso melero continuó su rehabilitación junto a otro ejemplar rescatado durante los incendios, al que los cuidadores llamaron «Chirú». Ambos permanecieron bajo monitoreo durante meses hasta alcanzar las condiciones necesarias para volver a la vida silvestre.
Finalmente, este viernes, la Gobernación de Santa Cruz, a través de la Secretaría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente y la Dirección de Recursos Naturales, concretó su retorno al bosque.
En los últimos días, los dos animales fueron trasladados vía aérea desde Santa Cruz hasta el municipio de San Matías, donde fueron liberados en el Área Natural de Manejo Integrado San Matías (ANMI San Matías), una de las reservas naturales más importantes del oriente boliviano.
“Hoy nos encontramos en el municipio de San Matías. Hemos traído a Chirú y Pulgarcito por vía aérea. El objetivo es devolver a estos animales al bosque, que es el lugar al que pertenecen”, explicó Adrián Arispe, director de Recursos Naturales de la Gobernación

Volver a casa
Para los equipos que acompañaron el proceso de recuperación, el momento de la liberación marca el cierre de una historia que comenzó en medio del desastre.
“Chirú y Pulgarcito vuelven a casa. Están nuevamente en el lugar de donde nunca debieron haber salido. Estos dos individuos pequeños y vulnerables sufrieron padecimientos muy duros durante los incendios forestales del 2024”, señaló la veterinaria Cecilia Dorado, quien participó en su rehabilitación.
Guardaparques del ANMI San Matías quedaron a cargo del monitoreo posterior a la liberación, con el objetivo de verificar que ambos animales se adapten nuevamente a la vida en el bosque.
“No muchos animales han tenido la misma suerte. Por eso es importante que instituciones departamentales y nacionales puedan unir esfuerzos para salvar la vida de la fauna”, destacó Ricardo Barbery, guardaparque del área protegida.

Un sobreviviente
Pulgarcito pertenece a la especie Tamandua tetradactyla, conocida como oso melero o tamandúa, un mamífero nocturno que se alimenta principalmente de hormigas y termitas, lo que cumple un rol importante en el equilibrio de los ecosistemas forestales.
Su recuperación no fue fácil, en 2025, cuando se preparaba para su liberación, sufrió un accidente y una fractura en una de sus patas. Fue en un momento complicado para el CAD de la Gobernación, donde no habían recursos ni personal suficiente. Esto movilizó a organizaciones ambientalistas como Alas Chiquitanas y derivó en diversos pedidos de informe a la Gobernación, tanto en la gestión de Mario Aguilera como en la actual, de Luis Fernando Camacho, sin que hasta el momento se lograra una respuesta.
Otra vez en casa
La buena noticia es que Pulgarcito y su compañero están de vuelta en el lugar del que nunca debieron salir. Su historia, junto a la de Chirú, recuerda el impacto que los incendios tienen sobre la fauna silvestre y la fragilidad de los ecosistemas que habitan. Pero también muestra que, en medio de la devastación, la rehabilitación y el trabajo de rescate pueden darles una segunda oportunidad a estos sobrevivientes.
Y para Pulgarcito, esa segunda oportunidad finalmente comenzó con su regreso al bosque. Un reencuentro inmediato que se reflejó en las imágenes del oso en la copa de un árbol, bajo la atenta mirada del equipo que lo acompañó en ese retorno.

FOTOS: GAD
