MUESTRA. El ICE realizó una encuesta entre estudiantes de los diferentes turnos en colegios fiscales, particulares y de convenios de la capital cruceña.
Uno de cada tres estudiantes de secundaria de Santa Cruz, trabaja y estudia. En proporción de género, del total de jóvenes que trabajan, el 60,1% son varones y el 39,9% mujeres. Ellas estudian más horas que los varones, y proporcionalmente tienen mayores calificaciones en el rango de buenas y regulares.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio “Caracterización del trabajo infantil en estudiantes de secundaria de Santa Cruz de la Sierra”, realizado por el Instituto Cruceño de Estadística (ICE), con la colaboración de estudiantes de carrera de Economía de la Uagrm y de colegios, como el particular evangélico Edén.
El trabajo se realizó a través de 1.460 encuestas, distribuidas en los turnos de mañana, tarde y noche en colegios fiscales, particulares y de convenios del municipio de Santa Cruz de la Sierra, específicamente en los distritos educativos 1, 2, 3 y en el Plan 3.000, a través de selecciones aleatorias de las unidades educativas.
Impacto y deserción
El presidente del ICE, Manuel José Justiniano, afirmó que el estudio refleja una radiografía de la realidad social que se vive en el departamento, en especial en lo relativo al trabajo en las etapas de infancia y adolescencia, que en muchas ocasiones va como complemento de la educación.
Entre los datos constatados, se demuestra que el trabajo infantil tiene repercusión en el desempeño académico, llegando incluso a la deserción escolar, considerando el nivel de bienestar de los estudiantes.
“Con este informe podemos ver que hay una realidad social que nos está envolviendo y nosotros no estamos percibiendo”, dijo Justiniano.
Ingresos y gastos
Entre otros datos, se estableció que entre los alumnos que trabajan, el 50% percibe un ingreso de hasta 500 bolivianos mensuales, acumulando unas 10 horas de trabajo a la semana. El 50% destina estos ingresos a gastos personales, mientras que uno de cada tres lo utiliza para cubrir las responsabilidades del colegio y para ayudar en el hogar.
Otro dato que llama la atención es que uno de cada tres colegiales ha reprobado, ya sea por abandono o por bajas calificaciones.
Méndez dejó en claro que la clasificación de estudiantes que trabajan no necesariamente significa que sean obreros o empleados que perciban salarios fijos, sino que atienden un negocio familiar o propio, o incluso algunos lo hacen solo por adquirir experiencia, como sea en peluquerías u otras ramas técnicas.
Este estudio se encuentra disponible en su integridad en la página oficial del ICE (www.ice.santacruz.gob.bo).
