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Tapera consolidó su acceso al agua potable y hoy autogestiona su sistema

IMPACTO. El proyecto fue desarrollado por Hábitat para la Humanidad Bolivia. En los próximos días se entregará un plan piloto de ocho biodigestores en esta comunidad guaraní de Warnes.

Los pobladores de Tapera han transitado un largo camino para acceder al agua potable. Esta comunidad guaraní ubicada en el municipio de Warnes, nació hace más de cuatro décadas con pobladores que llegaron desde Cordillera para trabajar en la zafra cañera. Hace quince años lograron la perforación de pozos, luego conformaron su comité de agua y hoy cuentan con una organización que autogestiona el acceso, el tratamiento y la distribución del líquido elemento.

Su vida se transformó en los últimos tres años, al ser parte de una veintena de comunidades beneficiadas por el Proyecto “Cerrando brechas: agua y saneamiento para barrios periurbanos en Bolivia” YAKU, ejecutado por Hábitat para la Humanidad Bolivia con el apoyo de JTI, y cuyo cierre celebraron este domingo.

“Nos fortalecimos muchísimo, estamos alegres porque ya no vamos a traer en galones desde lejísimos. A veces uno tenía que ir cansado, después de llegar del trabajo, a buscar el agua. Ahora uno ya tiene su ducha, su grifo ahí. Llega y puede ir directo a la ducha”, dijo Santiago Martínez, presidente del Comité de Agua de Tapera.

Mejor calidad de vida

Rogelio García Herrera llegó hace 43 años a la zona cuando los primeros pobladores tuvieron que hacer una senda en «medio del monte», luego de quedarse un tiempo en Marina, una comunidad ubicada a un kilómetro. Tapera nació con 70 familias y al principio solo tenían el agua que se acumulaba en unos espacios improvisados con palmas; el agua era sucia y la colaban antes de hervirla para intentar frenar el daño en la salud de la población.

La familia de Rogelio García fue una de las 70 que fundaron Tapera, en 1983.

En 2008 perforaron un pozo y tuvieron su primer tanque de agua, lo que les permitió instalar cinco grifos. Cada familia tenía que llevar el agua para su consumo y continuar extremando cuidados para evitar las enfermedades.

Hoy en Tapera hay menos niños y ancianos con enfermedades gastrointestinales y, lo más importante, más tiempo para compartir con la familia, porque terminaron las largas caminatas en busca de agua. Ese es el impacto del agua potable que se distribuye gracias a la planta de purificación que se instaló cerca del nuevo tanque, ubicado a pocos metros del que se construyó hace 15 años.

Autogestión

Desde hace un año, el Comité se encarga que el sistema funcione. Ellos compran el cloro, pagan el consumo de energía eléctrica del motor y verifican su mantenimiento y el buen uso del agua en las casas. El sistema se financia con un pago mensual de 15 bolivianos por el consumo de 10 metros cúbicos al mes, y las nuevas instalaciones que demandan quienes llegan a vivir en la zona.

Hoy más de 250 familias cuentan con agua potable en su domicilio. Tienen lavanderías, baños y duchas dentro de sus predios. Y en los próximos días pondrán en marcha un programa piloto de ocho biodigestores para cerrar el círculo con el saneamiento de las aguas servidas.

Corina Céspedes, coordinadora nacional del proyecto, destacó que Tapera marcó el inicio del proyecto que también se desarrolló en otras comunidades de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. Precisó que se desarrollaron soluciones domiciliarias y comunitarias en materia de agua, saneamiento e higiene, e hizo un pedido especial a toda la comunidad para garantizar la sostenibilidad del servicio, tanto desde el punto de vista técnico como económico.

El proyecto YAKU acompañó este proceso durante tres años. “Hemos  recorrido las calles y las casas de Tapera, realizamos más de un centenar de reuniones con la comunidad y con el Comité de Agua para ejecutar en alianza, mano a mano con ellos, obras de infraestructura, capacitaciones y talleres”, expresó el director de Hábitat para la Humanidad Bolivia, Julio Aramayo.

Este proceso permitió instalar 109 lavanderías, 38 inodoros y cuatro baños en la comunidad, sumando el aporte de JTI, el municipio y los pobladores, junto con la coordinación de Hábitat para la Humanidad Bolivia. En los próximos días también se entregará un plan piloto de ocho biodigestores para realizar el tratamiento de las aguas residuales.

En esta foto se aprecian el primer y el nuevo tanque de almacenamiento de agua, junto a la planta purificadora.

Empoderamiento femenino

A la instalación del sistema de cloración, se sumó la ejecución de los talleres y la capacitación en plomería de once mujeres de Tapera. Ellas fueron las encargadas de instalar las conexiones internas, los baños, las lavanderías y las duchas. Luego de realizar las instalaciones en su comunidad, continuaron trabajando en otras de la zona e, incluso, ofrecen sus servicios en Santa Cruz de la Sierra.

Tapera es una comunidad guaraní en el Municipio de Warnes, que crearon hace más de 40 años las familias que llegaban desde Cordillera para trabajar en la zafra cañera.

Foto principal: Los niños de Tapera ahora tienen agua potable en su unidad educativa y el lavado de manos se ha convertido en parte de su jornada. Foto: Karina Vargas

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