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Senda Verde acoge a la cría de jaguar baleada con 92 perdigones

BIODIVERSIDAD. Rescatada en estado crítico en Santa Cruz, la pequeña felina logró recuperarse gracias a cuidados intensivos. Ahora continúa su rehabilitación en un centro especializado.

La cría de jaguar que fue rescatada con 92 perdigones en su cuerpo y en estado crítico, dio un paso clave en su recuperación: fue trasladada al centro de custodia de Senda Verde, donde continuará su proceso de rehabilitación.

El pasado 14 de marzo, una llamada a la línea de rescate de la Gobernación alertó sobre la presencia de un felino en un domicilio particular. Personal del Programa Integral de Fauna, junto a bomberos voluntarios, acudió al lugar y logró poner a salvo al animal. Desde el primer momento, fue evidente su grave estado de salud.

“Presentaba una herida en el miembro anterior izquierdo y un estado nutricional muy deteriorado. Se podían ver las vértebras por su extrema delgadez, además de deshidratación”, relató la veterinaria Mónica Negrete.

Ante este panorama, el equipo tomó una decisión clave: priorizar su alimentación antes de cualquier procedimiento invasivo. “Desde el día uno mostró muchas ganas de vivir. Recibía el alimento con mucha avidez, y eso nos permitió empezar su recuperación”, explicó.

La alimentación y nutrición de la cachorra fue la prioridad durante los primeros días.

Graves lesiones

Tras 48 horas de estabilización, los estudios clínicos confirmaron un cuadro de anemia severa que ponía en riesgo su vida. Las radiografías revelaron además la magnitud de la agresión: 92 perdigones alojados en distintas partes del cuerpo, incluyendo la extremidad afectada, la articulación escapulohumeral y el mentón.

Debido a esta condición, los especialistas descartaron una cirugía inmediata. “No podía resistir una anestesia prolongada, por lo que continuamos fortaleciendo su organismo con alimentación y suplementación”, señaló Negrete.

La respuesta del animal fue notable. En pocas semanas, pasó de pesar 8,5 a 12,7 kilogramos, mostrando signos de recuperación general y mejoría en la extremidad lesionada. “Su patita ha comenzado a regenerarse, lo que es posible porque aún está en crecimiento”, añadió.

Senda Verde, su destino

Con su estado ya estabilizado, se concretó su traslado a Senda Verde, el refugio y santuario que funciona en Coroico, y que cuenta con la infraestructura, el personal y la experiencia necesarios para continuar con su rehabilitación.

“Nos sentimos muy alegres de ver su evolución a tan corta edad”, afirmó Negrete, destacando además el trabajo conjunto con CLINICAT, la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, su Hospital Escuela Veterinario, NUPIPETS y la sociedad civil.

El caso vuelve a poner en evidencia la violencia que enfrenta la fauna silvestre en Bolivia, pero también muestra que la articulación institucional puede marcar la diferencia.

Ahora, en Senda Verde, la pequeña jaguar inicia una nueva etapa: la de recuperarse, adaptarse y, con el tiempo, quizás tener una segunda oportunidad en su hábitat.

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