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Porvenir continúa luchando contra el fuego, mientras la fauna se aferra a la vida

INCENDIOS. Diversas especies han sido afectadas. La zona es lugar de anidación de parabas, entre otras aves, y forma parte de las áreas habitadas por el jaguar.

Karina Vargas Alba

Los pobladores de Porvenir continúan luchando contra el fuego, mientras la fauna se aferra a la vida en el Área Protegida de Bajo Paraguá. Ambos grupos se están quedando sin medios de vida. Los primeros ven como la pampa donde crece la palma real hoy es una mancha negra y decenas de troncos están en el suelo; los segundos, en su gran mayoría, han desaparecido de la zona.

En medio de la desolación, un nido se sostiene en la parte alta de una palma real que resistió el paso del fuego. Una bato y sus dos polluelos reflejan la lucha de la fauna por sobrevivir; sin embargo, no basta que el fuego no retorne, con el incendio también perdieron sus fuentes de alimentos y seguramente faltará el agua en los próximos meses.

La zona forma parte de una extensa pampa en Porvenir donde están las “islas” de palma real, y que hoy “tiene olor a muerte de animales, a carbón, a hollín”, afirma Rolvis Pérez, de la Asociación de Productores del Bosque de Porvenir (APB Porvenir). “Solo queda desolación. Hemos visto infinidad de animales en estos días, cómo mueren, cómo gritan”, relata en un video, mientras recorre la zona quemada.

“Así se destruye esta naturaleza, esta biodiversidad, que es nuestra, de las comunidades que dependen de ella”, dice Pérez, que ha estado en el grupo de voluntarios desde que el fuego se inició y, como productor de la zona, sabe que el impacto apenas se comienza a percibir. Algunas palmas quedan en pie, pero probablemente terminen cayendo porque el fuego debilitó su base.

Lucha constante

El fuego empezó hace casi dos semanas y aunque el pedido de auxilio fue inmediato, la respuesta fue tardía. Esto, unido a la falta de combustible y equipos necesarios para las tareas de contención, permitió que el fuego avanzara rápidamente; se calcula que afectó 22.000 hectáreas de pampa, la zona donde estaba la palma real.

El sector ya se había quemado en 2024 y poco antes de que se iniciara el fuego, las palmas comenzaban a florecer como un buen augurio de que se avecinaba el período de extracción de aceite para retomar la producción de cosméticos naturales. La realidad es que nuevamente habrá que postergar la actividad, con la ilusión de que las palmas se recuperen.

Y continuar trabajando para que el fuego no avance hacia el plan de manejo de asaí, donde ya han sido afectadas alrededor de 15 hectáreas. Esto pone en riesgo 15 años de trabajo de la comunidad de 150 familias, que ha logrado consolidar un sistema de manejo sostenible del bosque, con productos certificados y de exportación.

Producción en pausa

Como sucedió en 2024, el final de la cosecha y las labores de procesamiento, han quedado postergadas para concentrarse en el combate al fuego. y «Nos hemos sentido más huérfanos, el apoyo fue demasiado tardío», dijo Pérez, comparando la situación con la del año pasado.

Las lluvias del fin de semana, dieron un respiro. Aunque no fue suficiente, ayudaron a frenar el avance del fuego que amenazaba el bosque de asaí por cuatro flancos, pero la amenaza persiste.

Cuando el fuego pase, también habrá que evaluar el daño a la fauna. Mientras un helicóptero realiza algunas descargas de agua, las cuadrillas de voluntarios recorren la zona para apagar las brasas que aún arden y que pueden reactivar el incendio.

El fuego afectó la zona de producción de palma real, probablemente

Destrucción de la fauna

En su camino se encuentran con decenas de animales que no pudieron escapar de las llamas, fundamentalmente reptiles, pues es un sector de «curichis». Muchos lagartos han muerto, y las aves también serán afectadas en esta región que es un lugar de anidación de parabas, loros, garzas y batos (Jabiru mycteria), como la pequeña familia que sobrevive en su nido.

En una carta dirigida a la Gobernación de Santa Cruz, la APB Porvenir, ratificó el impacto del fuego en una zona que “no solo tiene un valor productivo y cultural, sino también alta importancia ecológica, ya que constituye área de anidación y alimentación de la paraba azul y amarilla, especie de relevancia para la conservación de la biodiversidad regional”.

Allí también ratifica que los comunarios han constatado la afectación a la fauna, por lo que solicitaron “con urgencia la presencia de personal técnico especializado para la atención y la evaluación de daños a los ecosistemas y los animales”.

En la misiva también insisten en que el apoyo aéreo del CCREA, dependiente del Viceministerio de Defensa Civil, fue tardío. Cuarenta y ocho comunarios continúan trabajando, con el apoyo de cuatro funcionarios de DIRENA, “lo cual es claramente insuficiente para la magnitud del evento”. Por ello, solicitan el relevo de los comunarios, además de un nuevo envío de alimentos y rehidratantes.


 

Hoy el Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales (Satif) de la Gobernación de Santa Cruz, registra 7 incendios activos. El Viceministerio de Defensa Civil informó que ayer en el país se registraban ocho incendios activos, cinco de los cuales estaban en los municipios de Ascensión de Guarayos, Concepción, Puerto Suárez, San Ignacio de Velasco, San José de Chiquitos y San Miguel.

 


El impacto ecológico

Daniela Justiniano, del Colectivo Ambiental Alas Chiquitanas, lamentó que no se hubiesen tomado previsiones y que el fuego nuevamente esté afectando el hábitat de especies emblemáticas del país, como el jaguar (panthera onca) o la paraba azul y amarillo (Ara ararauna).

“Los animales no pueden defenderse y nadie piensa en ellos. Hay que frenar los incendios no sólo por el derecho a tener un medio ambiente sano, sino por la conservación de la fauna, que es una obligación legal”, afirma Justiniano.

El trabajo continúa en la zona.

Resoluciones judiciales

Hace pocos días, el Tribunal Agroambiental denunció un “grave incumplimiento del deber de protección por parte del Estado y del gobierno saliente respecto de la Reserva Forestal de Producción Bajo Paraguá”.

En su declaración, el Tribunal Agroambiental atribuyó lo que califica como una catástrofe, a una “inacción injustificable por parte de las autoridades competentes” y advierte que la falta de prevención y respuesta ante los incendios constituye una vulneración de los deberes estatales de protección ambiental

Además, advirtió que los incendios han afectado de manera directa los derechos humanos de los pueblos indígenas que viven en la reserva, porque junto al daño ecológico, hay una violación a sus derechos humanos individuales y colectivos. También pidió activar los mecanismos jurisdiccionales necesarios para garantizar la protección de los ecosistemas y la reparación de los daños ocasionados.

Ese mismo tribunal, ha ratificado de manera reiterada que existe una “pausa ecológica” en las áreas con “sensibilidad ambiental”, además de reiterar una serie de medidas preventivas de cumplimiento obligatorio que no han sido atendidas por las autoridades.

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