SOSTENIBILIDAD. 470 familias lograron sumar valor agregado a su producción, en una comunidad que incorpora diferentes prácticas sostenibles.
Bañada por las aguas del río Amazonas y accesible solo por barco, la comunidad de Ilha das Cinzas, ubicada en el archipiélago de Marajó (PA), en la Amazonía brasileña, cuenta desde hace pocas semanas con una iniciativa pionera de generación sustentable de electricidad. Junto con la incorporación de energías limpias, el beneficio llegó a 470 familias que hoy le dan valor agregado a sus productos, ya no venden semillas, hoy comercializan aceites y mantequilla.
Una asociación entre Natura, WEG y la Asociación de Trabajadores Agroextractivistas de Ilha das Cinzas (ATAIC) inaugura una agroindustria operada con sistema fotovoltaico y almacenamiento de energía en baterías, reduciendo significativamente la dependencia de generadores diesel y beneficiando directamente a 470 familias agroextractivistas.
La iniciativa es también una demostración práctica del potencial de la bioeconomía como estrategia de lucha contra el cambio climático, en consonancia con los debates previstos para la COP30, que tendrá lugar en Belém, en Pará.
Además de ser más sustentable, la operación permite a la asociación vender aceites y mantequillas en lugar de semillas y almendras, lo que añade valor a la comunidad y aumenta los ingresos en torno a un 60%. Es la primera vez que se utiliza un sistema de este tipo en una agroindustria de una zona inundable de la región amazónica, periódicamente desbordada por los ríos.
El sistema
La tecnología empleada consiste en un sistema fotovoltaico aislado de la red, que utiliza paneles solares instalados en la unidad de producción para generar energía. El excedente de esta producción se almacenará en baterías (BESS – Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías), garantizando la electricidad incluso por la noche o en días con menos luz solar.
El sistema BESS permite el almacenamiento y uso continuo de la electricidad generada, reduciendo significativamente la necesidad de un generador diesel, que sólo se utilizará como alternativa de emergencia.
La formación técnica de los residentes para operar el sistema fue impartida por equipos de Natura y WEG, proporcionando autonomía a la agroindustria y promoviendo el relevo generacional con la implicación de los jóvenes en las actividades agroextractivistas.
Tecnologías sustentables
Para ATAIC, que mantiene una asociación con Natura hace nueve años, suministrando insumos como murumuru, ucuuba y patauá, la instalación del sistema refuerza una trayectoria marcada por la adopción de tecnologías sustentables en áreas esenciales como tratamiento de agua, gestión de residuos y generación de biometano.
Como resultado, la asociación está logrando avances significativos en las infraestructuras locales, haciendo posible un mayor valor añadido a los productos de la sociobiodiversidad.
«El complejo actúa como laboratorio de tecnologías sociales. También contribuye directamente al empoderamiento de las mujeres de la comunidad, aumentando su participación en las actividades productivas y generando ingresos locales. Con esta iniciativa, ATAIC reafirma su compromiso con el desarrollo sustentable, el fortalecimiento de las comunidades tradicionales y el mantenimiento del bosque en pie», afirma Francisco Malheiros, presidente de ATAIC.

Enfrentando al cambio climático
“La bioeconomía es una herramienta concreta para enfrentar el cambio climático. Esta agroindustria es un ejemplo de cómo los negocios pueden ser regenerativos, es decir, no solo minimizar el daño, sino generar impacto positivo”, explican desde Natura.
América Latina es una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo, y particularmente la Amazonía tiene una función vital para el balance climático del planeta, que hoy está en crisis.
La expectativa es que, con la nueva estructura energética, ATAIC pueda aumentar la productividad de forma sostenible, ofreciendo mejores condiciones económicas y sociales a las familias locales y sirviendo de modelo para otras iniciativas similares en la Amazonia y otras regiones de Brasil.
Mujeres protagonistas
Además del impacto económico, esta agroindustria refuerza el papel de las mujeres recolectoras. Ellas son quienes recolectan murumuru, uno de los insumos procesados en la agroindustria. Años atrás, los hombres no veían el valor de recolectar la fruta, que se recoge del suelo, y cuando las mujeres comenzaron a venderla a Natura, la vida de familias enteras de la región cambió.
Las mujeres también fueron beneficiadas a través de este proyecto, que aumentó su participación en actividades productivas, y por lo tanto, su capacidad de generar ingresos y autonomía económica.
Fuente: Agencia InnContext
