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Las aves marcan la ruta para la conservación de la Serranía de Sunsas y la creación de un área protegida

BIODIVERSIDAD. El lugar es un refugio vital con 176 especies registradas. Refleja la urgencia de proteger el Bosque Seco Chiquitano.

La Serranía de Sunsas emerge como un refugio estratégico para la biodiversidad. Esta zona, de difícil acceso y escasamente estudiada, forma parte del área de amortiguamiento del Área Natural de Manejo Integrado San Matías y alberga especies endémicas y migratorias que encuentran aquí un hábitat crucial. Por ello, desde las comunidades locales surgió la iniciativa de crear un área protegida en Sunsas, para preservar su identidad, el agua y el futuro.

La creación del Área Protegida Municipal Serranía de Sunsas sería un avance crucial, pues se trata de un espacio de alta prioridad para la avifauna, con más de 170 especies registradas. Desde Fundación Cerai, explicaron que esto también permitiría mitigar los efectos del cambio climático y garantizar un futuro más sostenible para las comunidades locales.

La premisa que los mueve es que «proteger a las aves es proteger la vida, el agua y el bienestar de todos». Dos campañas de monitoreo realizadas por el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, permitieron registrar 176 especies de aves, pertenecientes a 22 órdenes, 43 familias y 148 géneros. Este hallazgo refuerza la urgencia de crear el Área Protegida Municipal Sunsas, una medida esencial para preservar la avifauna chiquitana y sus ecosistemas asociados.

La zona, ubicada a 75 kilómetros al noreste de Roboré, es otro lugar que refleja la riqueza natural de Bolivia, reconocida como uno de los países más megadiversos del mundo, albergando tesoros naturales únicos gracias a sus variadas ecorregiones. Entre ellas, el Bosque Seco Chiquitano destaca como un ecosistema tropical seco de valor excepcional, hogar de una biodiversidad asombrosa. Solo en esta región se han documentado 547 especies de aves (Hennessey et al., 2003), lo que representa el 37% de la avifauna nacional (Herzog, 2021).

El monitoreo permitió registrar más de 170 especies de aves en la zona.

Un santuario poco explorado

No obstante, este patrimonio enfrenta graves amenazas: incendios forestales cada vez más devastadores, expansión de la ganadería intensiva, invasiones territoriales y una alarmante falta de estudios científicos. Estas presiones no solo ponen en riesgo a la flora y fauna, sino también a las comunidades que dependen de los ciclos naturales del bosque y de los recursos hídricos para su supervivencia.

En este escenario, la Serranía de Sunsas cobra mayor valor. Allí destacan especies como la cotorrita mejilla verde (Pyrrhura molinae), la oropéndola crestada (Psarocolius decumanus), y la tortolita azul o palomita azulada (Claravis pretiosa).

Dos de las aves características de la Serranía de Sunsas. A la izquierda, la oropéndola crestada y, a la derecha, la pava pintada.

No obstante, durante el monitoreo se identificaron áreas con menor presencia relativa de estas especies, lo que podría indicar presiones ambientales específicas. Estas aves no solo representan la biodiversidad de Sunsas, sino también la necesidad urgente de proteger sus hábitats frente a las amenazas crecientes.

Un esfuerzo colectivo

La iniciativa para crear un área protegida en Sunsas nace desde las comunidades locales, que custodian el territorio y sus recursos hídricos. Es un modelo de gobernanza territorial basado en el conocimiento ancestral, la ciencia y la participación comunitaria. Cada ave que surca estos cielos lleva consigo un mensaje claro: identidad, agua y futuro.

El proyecto de creación de un área protegida fue aprobado por las comunidades que están en la zona.

Este esfuerzo es impulsado localmente por el Comité Impulsor, integrado por el Gobierno Municipal de San Matías, la Central Indígena de Reivindicación provincia Ángel Sandoval, y las comunidades de Santo Corazón, Pozone, San Fernando, Bahía Negra y Beya Boca, con el apoyo técnico de la Fundación CERAI y el respaldo de Pew.

Este proyecto se enmarca en Conserva Aves, una iniciativa que fomenta la conservación efectiva de la naturaleza. Gracias a su enfoque dinámico, se adapta a cada territorio, garantizando la creación y gestión sostenible de áreas protegidas subnacionales que salvaguarden aves amenazadas, endémicas y migratorias, junto con sus hábitats críticos.

La iniciativa Conserva Aves es liderada por: American Bird Conservancy, National Audubon Society, BirdLife Canada y RedLAC, con el respaldo de Bezos Earth Fund. Hoy desarrolla proyectos en nueve países de América Latina (desde México hasta Chile); en Bolivia es implementada por FUNDESNAP y la Asociación Civil Armonía, promoviendo el desarrollo sostenible, empoderamiento territorial y resiliencia climática.

Uno de sus pilares fundamentales es la participación activa de actores locales, gobiernos, comunidades y sector privado, trabajando juntos para el manejo sostenible de nuevas áreas protegidas. Con este enfoque inclusivo, también se fortalecerán más de dos millones de hectáreas de áreas ya existentes, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático y al bienestar de las generaciones futuras.

La serranía es una fuente de agua para diversas comunidades y ecosistemas.

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