EJECUTIVO. Hoy se anunció que el área estará dentro de un Ministerio de Planificación y Desarrollo Sostenible. La demanda de los ambientalistas es que se garantice su independencia.
La reorganización inicial del Poder Ejecutivo encendió la alerta sobre el futuro del Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Inicialmente no aparecía en la lista de ministerios del Gobierno de Rodrigo Paz Pereira, luego se aclaró que sí, pero unido a la cartera de Desarrollo Productivo. Este lunes, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, anunció que medio ambiente pasará al Ministerio de Planificación y Desarrollo Sostenible, que atenderá temas como cambio climático y biodiversidad, y que se concretará en el marco de la reestructuración del Ejecutivo. En la actual estructura, está vigente la cartera de Planificación del Desarrollo.
No obstante, la alarma persiste entre quienes defienden la importancia de mantener la independencia y la jerarquía del área, que no puede estar subordinada a sectores productivos como minería o agropecuaria, dado que su rol es regular y proteger los recursos naturales de forma transversal. Esa es la posición de la diputada Cecilia Requena, una de las voces que han surgido en los últimos días, aseverando que, por ejemplo,k “no tiene sentido que el ministerio encargado de controlar los hidrocarburos o la minería dependa de los mismos sectores que debe supervisar”, señaló.
Requena, en una entrevista con la periodista Maggy Talavera en el programa «Periodismo sin Photoshop», recordó experiencias históricas en Bolivia, como la creación del primer Ministerio de Desarrollo Sostenible durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y las iniciativas de Jaime Paz Zamora, que incorporaron a la sociedad civil y a científicos en la gestión ambiental. Destacó que estas experiencias demostraron que una autoridad ambiental fuerte puede integrar conservación y desarrollo económico sostenible.
La legisladora insistió en que el manejo ambiental no es solo un tema de conservación, sino de supervivencia y base económica. Subrayó que la degradación de suelos, la pérdida de agua y los incendios en áreas protegidas ponen en riesgo la productividad agrícola, la disponibilidad de agua y la estabilidad climática del país. “El medio ambiente sostiene la vida misma y, por tanto, no puede ser reducido a un viceministerio subordinado a otros sectores”, afirmó.
Una prioridad global
Esto es aún más importante en un momento en que el mundo mira al desarrollo sostenible como prioridad, lo que se refleja en la COP 30 que por estos días se realiza en Belém, Brasil, y donde los temas centrales giran en torno a la conservación, el financiamiento climático, la adaptación frente al cambio climático y otros que requieren atención específica. En países vecinos, medio ambiente está a cargo de un ministerio específico, que -incluso- incorpora cambio climático como es el caso de Brasil.
Otro tema que preocupa son los posibles conflictos de interés en la designación de autoridades, tomando en cuenta las observaciones que han surgido hacia Oscar Mario Justiniano, ministro de Medio Ambiente y Agua e interino de Desarrollo Productivo. Organizaciones ambientales y colectivos de la sociedad civil expresaron su preocupación, lo que también se tradujo en un recurso de revocatoria presentado por Todos Somos Jaguar” contra la designación del nuevo ministro y solicitaron información sobre la posible absorción de la cartera ambiental en el nuevo ministerio, alegando conflictos de interés y riesgo para la protección de la naturaleza.
Por su parte, Daniela Justiniano de Alas Chiquitanas, advirtió el riesgo de “uso indebido de influencias que existe en el (actual) Ministerio de Medioambiente y Agua”, tomando en cuenta que tendrá a su cargo reparticiones como la ABT, SERNAP y el INRA. Agregó que la gestión pública debe priorizar “la vida, el agua y los bosques antes que los intereses privados de un sector”.
Habrá que esperar la anunciada reestructuración para ver cómo se redefine el alcance y la dependencia de Medio Ambiente, que es esencial para garantizar la transparencia y el impulso de políticas que permitan avanzar hacia un desarrollo sostenible.
No obstante, Requena destacó el papel de la sociedad civil y de iniciativas locales que demuestran que puede haber una conciliación entre la producción y el cuidado del medio ambiente, como por ejemplo los sistemas agroforestales, la producción sostenible de miel y la recuperación de suelos, como ejemplos de que Bolivia tiene alternativas para avanzar hacia un desarrollo sostenible, siempre que exista un ministerio fuerte y comprometido con la protección de la biodiversidad y los recursos naturales.
