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La participación comunitaria y la trazabilidad ambiental son esenciales en los proyectos de bonos de carbono

CONSERVACIÓN. Un encuentro internacional reunió a líderes empresariales, expertos y autoridades. El objetivo final debe ser la conservación de los bosques.

La participación comunitaria, la trazabilidad ambiental, el precio justo y la transparencia respecto de su impacto real, son condiciones básicas para que los proyectos de generación de bonos de carbono avancen en el país. En un mercado que aún se va conformando y donde surgen diversas alternativas para alcanzar financiamiento, es fundamental entender que los bonos de carbono son un medio y no un fin, donde la prioridad debe ser la conservación de los bosques y el respeto a las comunidades.

Estos fueron algunos de los mensajes centrales en la Conferencia Internacional de Bonos de Carbono y Conservación de Bosques que se realizó en Santa Cruz, que generó un espacio de reflexión y acción para impulsar soluciones y oportunidades hacia un futuro más verde.

El evento, organizado por la Cámara Forestal de Bolivia (CFB) y la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC), reunió a expertos nacionales e internacionales que compartieron experiencias y propuestas sobre la importancia del mercado de carbono como motor de desarrollo sostenible.

El programa incluyó conferencias sobre la perspectiva legal regional en materia de bonos de carbono, oportunidades económicas, casos de éxito y el rol de la gobernanza corporativa para empresas sostenibles. Estos temas, en conjunto, marcaron un hito en la discusión sobre financiamiento climático en Bolivia.

Durante el encuentro se mostraron las proyecciones del mercado de carbono en el mundo.

Perspectivas para el país

Pedro Colanzi, presidente de la CFB, señaló que “este evento marca un antes y un después para Bolivia, porque abre un abanico de posibilidades que permiten proteger los bosques, generar recursos y apoyar a las comunidades indígenas, que son los principales dueños de estas áreas en el país”.

Asimismo, Óscar Mario Justiniano, presidente de la FEPSC, destacó que el encuentro es el inicio de una nueva etapa para el país. “Hoy abrimos un horizonte de oportunidades para Bolivia hacia una economía baja en carbono, donde los bonos de carbono y la conservación de los bosques dejen de ser conceptos técnicos para convertirse en pilares estratégicos de desarrollo sostenible”, expresó al resaltar que Bolivia tiene la posibilidad de atraer inversión, diversificar la economía y consolidar la credibilidad internacional en materia ambiental.

El objetivo de la conferencia, fue impulsar a Bolivia como un actor clave en la región para la promoción de proyectos de carbono, consolidando la conservación de sus bosques como estrategia para atraer inversión, diversificar la economía y fortalecer su compromiso frente al cambio climático.

Los proyectos para generar créditos de carbono requieren planificación, trazabilidad y acuerdos, entre otras condiciones.

Condiciones para su desarrollo

Uno de los temas más destacados de la conferencia internacional fue la necesidad de acelerar el desarrollo de proyectos de carbono bajo criterios de transparencia y participación local, para que los bonos generados sean confiables en el mercado global.

Tange Goodwin, representante del Banco Mundial, expresó que los bonos de carbono son una de las alternativas de financiamiento climático -así como los bonos de biodiversidad o los fondos de deuda sostenible- y deben verse como un medio y no como un fin a la hora de definir un proyecto, destacando que el pago se genera por resultados.

Destacó que va aumentando la inversión en la mitigación, adaptación y resiliencia frente al cambio climático, afirmando que el país también debe generar condiciones para recibirla, como el diseño de taxonomías verdes y la seguridad jurídica, además de sumar las acciones que cada Estado compromete, como las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs).

Trabajo con la comunidad

Roberto Cornejo, representante de Earthshot Labs de Estados Unidos, explicó que “el desarrollo de un proyecto de carbono requiere planificación, implementación junto a las comunidades locales y un proceso de certificación riguroso que garantice la emisión de créditos confiables en el mercado internacional”.

Explicó que en la actualidad hay mayor demanda que oferta de bonos de carbono forestales, pero precisó que primero es necesario generar un buen proyecto, que cumpla con criterios de integridad ambiental y que responda a lo que hoy buscan las empresas, las que -además-, están apostando inicialmente por evitar las emisiones en sus propios procesos y luego buscan mecanismos para minimizar, restaurar o compensar.

Al reiterar que los bonos de carbono son un medio, precisó que el desarrollo de un proyecto puede demandar un mínimo de tres años y solo entonces se puede buscar compradores de bonos.

Potencial

Por su parte, Guillermo Jover, conferencista de Ferrere Paraguay, resaltó el potencial del país en este nuevo escenario, destacando no solo un beneficio ambiental tangible, sino también un componente de justicia climática. “Los países desarrollados financian a nuestras naciones como compensación por las emisiones que históricamente generaron y vemos que estos proyectos pueden lograr beneficios tangibles y medibles con ese financiamiento”, enfatizó.

Durante la jornada también se conoció la experiencia de Exomad Green, una empresa boliviana que recupera carbono a través de la elaboración de biochar, y que hoy es el mayor proveedor de eliminación de carbono (CDR) en términos netos, representando el 23% a nivel mundial. Su trabajo se centra en el reciclaje de biomasa y actualmente cuenta con dos plantas, en Riberalta y Concepción, y avanza en la construcción de la tercera, en Ascensión de Guarayos.

La producción se realiza con el aserrín y otros desechos que genera la actividad forestal, los que antes se acumulaban en los aserraderos. Hoy recuperan este material en más 30 de empresas con manejo certificado y lo convierten en material que ayuda a combatir la degradación de suelos, uno de los principales impulsores del crecimiento de la frontera agrícola, explicó Diego Justiniano. El biochar se entrega sin costo a los agricultores y permite generar créditos de carbono mensualmente, los que son certificados previamente.

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