COMPROMISOS. Renovaron los compromisos climáticos frente al aumento de temperaturas, pero no hubo avances en la ruta hacia la transición.
Dos semanas de conversaciones maratonianas marcadas por protestas indígenas, la notable ausencia de Estados Unidos (el segundo mayor contaminador del mundo) y un incendio que obligó a una evacuación del recinto, concluyeron con un acuerdo que muchos consideran débil dada la magnitud de la crisis climática.
Un punto principal de controversia fue la ausencia de referencias a los combustibles fósiles, cuya quema produce la mayor parte de las emisiones que calientan el planeta y potencian el clima extremo. El texto llama a aumentar la ambición de las acciones para enfrentar el calentamiento global.
Más de 80 países, desde Colombia y Alemania hasta Kenia, habían declarado que un acuerdo final debería incluir un plan de acción concreto para cumplir con el compromiso, previamente conseguido con gran esfuerzo, de ir sustituyendo el carbón, el petróleo y el gas. Pero la idea, rechazada por parte de las naciones árabes, entre las que se cuentan petroestados como Arabia Saudita, no llegó al documento final, señala Deutsche Welle.
En su lugar, el acuerdo propuso una iniciativa voluntaria para acelerar la implementación de los planes climáticos nacionales y fomentar la cooperación internacional para mantener vivo el objetivo del Acuerdo de París, de no sobrepasar un aumento promedio de 1,5 grados Celsius. Los países también acordaron un diálogo anual para monitorizar los avances hacia mantener las temperaturas por debajo de ese umbral, que el mundo está en camino de superar pronto.
Dos rutas
En la sesión de clausura, el presidente de la COP30, André Correa do Lago, anunció que lideraría dos hojas de ruta voluntarias: una para la transición de los combustibles fósiles de manera justa, ordenada y equitativa, y otra para detener y revertir la deforestación.
Aunque estas hojas de ruta no forman parte del acuerdo formal de la ONU, se invita a todos los países a unirse a ellas. También anunció la primera conferencia sobre el fin de la dependencia del petróleo, gas y carbón, que se celebrará en Colombia en abril del próximo año.
El principal negociador de Panamá, Juan Carlos Monterrey Gómez, dijo que la COP y el sistema de la ONU están fallando a las personas «a una escala histórica» y que los negociadores están defendiendo «las mismas industrias que crearon esta crisis: la industria de los combustibles fósiles y las fuerzas que impulsan la deforestación mundial».
El comisario europeo de Clima, Cero Emisiones y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, dijo que Europa habría querido un acuerdo más ambicioso, pero que al menos iba «en la dirección correcta» porque estaba «dando un paso muy significativo hacia adelante» en términos de financiamiento para la adaptación climática, que beneficiará a las naciones más pobres que sufren los efectos del cambio climático.
Más dinero para la adaptación climática
El acuerdo final incluye un llamado para que las naciones ricas al menos tripliquen el financiamiento, para ayudar a los países vulnerables a adaptarse a un clima extremo cada vez peor. La cuestión era uno de los principales puntos de discordia en la COP30.
Para financiar proyectos como el refuerzo de edificios o la modernización de infraestructura frente a las tormentas, los países en desarrollo más afectados por el cambio climático necesitarán alrededor de 310.000 millones de dólares al año para 2035, según un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.
Algunos países en desarrollo se indignaron por la insistencia en condicionar el aumento del financiamiento para la adaptación con la reducción de los combustibles fósiles, acusando a los países ricos, incluida la UE, de chantajear a los Estados más pobres con esta cuestión.
Bosques y derechos indígenas
Los bosques, vitales para la estabilidad climática y la biodiversidad, ocuparon un lugar destacado en las negociaciones, mantenidas a las puertas de la mayor selva tropical del mundo, la selva Amazónica, que también es un depósito vital de CO₂.
Una victoria llegó temprano con la creación del Fondo para los Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), que pretende recaudar 125.000 millones de dólares mediante inversiones en bonos para recompensar a países que conservan sus bosques, al tiempo que se pagan intereses a los inversores privados.
De este total, unos 25.000 millones de dólares provendrán de fondos públicos en forma de garantías, diseñadas para aprovechar y atraer 100.000 millones adicionales de capital privado. Brasil, Indonesia y Alemania prometieron mil millones cada uno, mientras que Noruega prometió unos 3.000 millones de euros. También llegaron compromisos de Portugal, Francia, Países Bajos y otros.
Este también es el primer acuerdo COP que menciona a comunidades afrodescendientes. Además, conceder derechos sobre la tierra a los pueblos y comunidades indígenas se considera una forma clave de combatir la crisis climática. Las tasas de deforestación tienden a ser mucho más bajas en las tierras ancestrales que gestionan.
Mantener el clima en la agenda
Celebrada una década después del histórico Acuerdo de París, la COP30 también sirvió como un recordatorio contundente de lo lejos que está el mundo de alcanzar sus objetivos. Los científicos proyectan un calentamiento catastrófico, de entre 2,6 ºC y 2,8 ºC para 2100 si no cambian las políticas.
Los planes nacionales de acción climática (conocidos como NDC, que la ONU exigió a los países presentar antes de la COP30) han sido criticados por quedar muy lejos de alcanzar el objetivo acordado en 2015.
Turquía acogerá la cumbre el año que viene y compartirá la responsabilidad de organizarla con Australia, después de que ambos países alcanzaran un compromiso en un largo enfrentamiento sobre dónde se celebraría la COP31.
Los compromisos
- Financiamiento a gran escala: Movilizar 1,3 billones de dólares anuales para 2035 para la acción climática, con los países desarrollados a la cabeza
- Impulso a la adaptación: Duplicar el financiamiento para la adaptación para 2025 y triplicarla para 2035
- Fondo para pérdidas y daños: Ciclos de puesta en marcha y reposición confirmados
- Nuevas iniciativas: Lanzamiento del Acelerador de Implementación Global y la Misión de Belém para el objetivo de 1,5 °C para impulsar la ambición y la implementación
- Desinformación climática: Compromiso para promover la integridad de la información y contrarrestar las falsas narrativas
Insuficientes
Para Sandra Valenzuela, directora ejecutiva de WWF Colombia, «los resultados de la COP30 no reflejan la urgencia de la crisis climática. Es necesario que los países que pidieron más ambición en las decisiones avancen de forma clara y articulada para hacer lo que está en sus manos y así cumplir las metas del Acuerdo de París. Esperábamos un resultado más ambicioso, pero la esperanza se mantiene sólida; aplaudimos la voluntad de Colombia y otros países de la región para sacar adelante los compromisos adquiridos”.
Manuel Pulgar-Vidal, líder global de Clima y Energía de WWF y presidente de la COP20, dijo que “la ausencia de un plan creíble para enfrentar la crisis climática y la falta de reconocimiento de sus causas fundamentales, como los combustibles fósiles, dicen mucho. Estos países carecen de la voluntad política para tomar medidas audaces. Están defraudando a las personas a las que sirven, a la ciencia que conocen y a los compromisos de París que asumieron en 2015”.
Afirmó que “no podemos permitirnos más gestos vacíos. Si actuamos con determinación y unidad, aún podemos cambiar el rumbo y mantener viva la esperanza de un futuro más seguro y resiliente para todos”.
Con datos de DW / ONU Noticias/ WWF
