CAMBIO CLIMÁTICO. Dos tercios de las cuencas hidrográficas del planeta presentaron valores superiores o inferiores a lo normal, según un informe de la agencia de la ONU de meteorología.
El ciclo del agua se está volviendo cada vez más irregular y extremo, con fluctuaciones que van desde precipitaciones intensas a períodos de sequía, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicado recientemente. El documento también advierte sobre los efectos en cascada que tienen tanto el exceso como la escasez de agua sobre las economías y la sociedad.
«El estado de los recursos hídricos mundiales» señala que solo cerca de un tercio de las cuencas hidrográficas del planeta presentaron condiciones “normales” en 2024; en el resto, los valores registrados fueron superiores o inferiores a lo normal, lo que refleja un desequilibrio claro por sexto año consecutivo.
Presión creciente
La cuenca del Amazonas y otras partes de América del Sur, así como el sur de África, se vieron afectadas por episodios de sequía grave en 2024, mientras que, en África central, occidental y oriental, y en partes de Asia y Europa central, se registraron condiciones más húmedas de lo normal, según se desprende del informe.
Además, en 2024 se observó una pérdida generalizada de masa glaciar en todas las regiones por tercer año consecutivo. En total se perdieron 450 Gt, lo que equivale a un enorme bloque de hielo de 7 kilómetos de altura, 7 de ancho y 7 de profundidad, o un volumen de agua suficiente para llenar 180 millones de piscinas olímpicas. Tal cantidad de agua de deshielo supone un aumento del nivel del mar a escala mundial de unos 1,2 milímetros en tan solo un año, lo que conlleva un mayor riesgo de inundaciones para cientos de millones de personas que viven en
La extracción excesiva de agua subterránea sigue siendo un problema en algunas zonas, puesto que reduce la disponibilidad futura de agua para las comunidades y los ecosistemas y aumenta la presión sobre los recursos hídricos mundiales. Solo el 38 % de los pozos (de una muestra de 37 406 pozos de 47 países que aportaron datos sobre aguas subterráneas) presentaron niveles normales; el resto registró abundancia excesiva o escasez de agua.
En los últimos seis años, apenas un tercio de las cuencas hidrográficas del mundo presentaron caudales normales en comparación con la media de 1991-2020. Esto significa que dos de cada tres cuencas sufren exceso o déficit de agua, lo que refleja un ciclo hidrológico cada vez más irregular. En prácticamente la totalidad de los 75 lagos principales de todo el mundo objeto de análisis se alcanzaron temperaturas superiores o muy superiores a lo normal en julio, lo que afectó a la calidad de sus aguas.
Elemento indispensable
“El agua es indispensable para nuestras sociedades, impulsa nuestras economías y sustenta nuestros ecosistemas. Sin embargo, los recursos hídricos mundiales están sometidos a una presión creciente, y los peligros relacionados con el agua, cada vez más frecuentes y devastadores, tienen un efecto cada vez mayor sobre nuestras vidas y nuestros medios de subsistencia”, afirmó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
Insistió en que es “más importante que nunca” disponer de información fiable y con base científica, ya que “no se puede gestionar lo que no se mide”. En este sentido, el informe de la OMM responde al compromiso de la Organización de proporcionar tales conocimientos, apuntó.
El intercambio de datos es fundamental
El informe forma parte de un conjunto de publicaciones de la agencia de meteorología destinadas a proporcionar información y orientación a los políticos. En él se ofrece una evaluación de la disponibilidad de los recursos mundiales de agua dulce, en particular flujos fluviales, embalses, lagos, aguas subterráneas, humedad del suelo, nieve y hielo.
La agencia destaca que el documento se puede elaborar gracias a los datos aportados por los miembros de la OMM, así como de información procedente de los sistemas mundiales de modelización hidrológica y de observaciones satelitales facilitadas por una amplia gama de asociados.
“Es fundamental seguir invirtiendo y estrechar la colaboración en materia de intercambio de datos para subsanar las lagunas de monitoreo”, explicó Saulo. “Sin datos, corremos el riesgo de actuar a ciegas”.
Las carencias
Se calcula que unos 3.600 millones de personas carecen de acceso adecuado al agua al menos durante un mes al año, una cifra que previsiblemente aumentará hasta superar los 5000 millones de aquí a 2050, según datos de ONU Agua, y el mundo sigue muy lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 relativo al agua limpia y el saneamiento.
