PRODUCCIÓN. Hoy se celebra el Día Internacional de Café. Los pequeños agricultores concentran el 80% de la producción mundial.
Empezar el día con el aroma y el sabor del café, es esencial para muchos. Desde la primera taza de la mañana hasta las conversaciones que se prolongan en cafeterías, la bebida se ha convertido en un símbolo universal de encuentro.
Tomar un buen café puede tomar unos minutos, pero llegar a ese momento habrá demandado entre 18 meses y dos años de trabajo en esa larga cadena que comienza en los cafetales y pasa por el secado, pelado, tostado, envasado y más.
Hoy, como cada 1 de octubre desde 2015, se conmemora el Día Internacional del Café, una fecha declarada por la Organización Internacional del Café (OIC) para rendir homenaje a una de las bebidas más emblemáticas del mundo, así como para fortalecer la conciencia sobre los retos y oportunidades en torno a la cadena cafetalera.
Este año, en el marco de la reciente designación de 2025 como Año Internacional de las Cooperativas por la ONU, la OIC definió el lema “Abrazar la colaboración” para esta jornada. Así se visibiliza y reconoce que cada taza depende de una cadena global de actores -productores, cooperativas, tostadores, distribuidores y consumidores-, y que se requieren esfuerzos colectivos para avanzar hacia una industria cafetera más justa, resiliente y sostenible, que incluya un consumo responsable.
Además, cada taza de café puede conectar al mundo. Hoy la mayor parte se produce en el hemisferio sur, en países como Colombia, Vietnam y Brasil, mientras el mayor consumo se da en el hemisferio norte, con Estados Unidos a la cabeza.
Valor cultural
Más allá de su valor económico, el café tiene una dimensión cultural que lo ha convertido en parte esencial de la identidad de distintos pueblos. El café acompañó tertulias ilustradas, inspiró movimientos intelectuales y marcó rutinas urbanas. Desde el ritual etíope de tostar los granos hasta la sofisticación de los baristas contemporáneos, cada taza encierra una historia. Esta bebida se asocia con hospitalidad, conversación y creatividad.
El Día Internacional del Café funciona también como plataforma para debatir sobre innovación agrícola, certificaciones de calidad y promoción de variedades orgánicas. Iniciativas en diversos países buscan fortalecer la resiliencia de las comunidades rurales, impulsar el consumo interno y diversificar la oferta.
El objetivo es asegurar que la bebida que une a millones de personas cada día siga siendo una fuente de sustento y un motor cultural en las próximas generaciones

El café en el mundo: cifras clave y tensiones
- El café es uno de los productos tropicales más comercializados globalmente, con un comercio que involucra múltiples actores y geografías. Además, es la bebida más consumida en el mundo después del agua.
- Es el segundo producto más comercializado a nivel mundial, después del petróleo.
- Se estima que unos 25 millones de hogares agrícolas en el mundo dependen del café para su subsistencia, y los pequeños agricultores representan alrededor del 80 % de la producción mundial.
- En 2024, los precios mundiales del café alcanzaron niveles históricamente altos, con un alza del 38,8%. El café Arábica registró un aumento del 58 % frente al año anterior, mientras que el Robusta subió un 70 %, de acuerdo a datos del ICO.
- Estas alzas se atribuyen, en gran medida, a eventos climáticos extremos: sequías prolongadas en Vietnam, lluvias excesivas en Indonesia o condiciones secas en Brasil han reducido la oferta.
- Sin embargo, estas ganancias en precio no siempre se distribuyen equitativamente: los pequeños productores, con menores márgenes de maniobra, son los más vulnerables ante la volatilidad de los mercados.

El panorama cafetalero boliviano
La producción cafetalera boliviana se concentra principalmente en los Yungas del departamento de La Paz, con municipios como Caranavi que se reconocen como la “capital cafetalera” del país. Allí se combina altitud, sombra y condiciones propicias para producir café de alta calidad.
No obstante, hay una creciente actividad en el norte y los valles cruceños, donde los caficultores se están organizando y apuesta por la producción en sistemas agroforestales.
En Bolivia predomina el cultivo del café Arábica, con variedades como la Typica o Criolla presentes en gran parte del área cafetalera del país. Los productores suelen operar en pequeñas parcelas, con acceso restringido a financiamiento, capacitación técnica y tecnologías adaptadas al cambio climático.
El desafío del valor agregado
Gran parte del grano se exporta en una etapa temprana del proceso (como café verde), por ello, el desafío es darle valor agregado y mejorar los ingresos para los productores y el país.
En 2024, de acuerdo a las cifras del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), las ventas alcanzaron a 15 millones de dólares y 2.455 toneladas. Durante el período 2015-2024, las exportaciones sumaron 108 millones de dólares, por la venta de 17.000 toneladas. 2022 registró el mayor nivel de ventas, con un ingreso de 16 millones de dólares por 2.500 toneladas.
Hasta abril de 2025, Estados Unidos fue el principal comprador de café boliviano con la compra del 27% del total, le siguieron en importancia Bélgica (26%) y Francia (14%), de un total de 24 países. El café sin tostar lideró las exportaciones, que alcanzaron a casi 5 millones de dólares y envíos por 656 toneladas.
