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El mundo busca un acuerdo para frenar la contaminación por plásticos

MEDIO AMBIENTE. El acuerdo que se negocia en Ginebra, debe considerar el diseño, la producción, el reciclaje y la gestión de los desechos.

La contaminación por plástico no se detiene. Si no hay un cambio para frenar su producción y descarte, los desechos plásticos se triplicarán hasta 2060. Por ello, es vital la reunión que se realiza actualmente en la sede de la ONU en Ginebra, donde delegados de casi 180 países están negociando para acordar un tratado legalmente vinculante que combata este tipo de contaminación.

«El mundo quiere y, de hecho, necesita un tratado sobre el plástico porque la crisis se está saliendo de control, y la gente está francamente indignada», dijo Inger Andersen,  directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la agencia que lidera las conversaciones.

«Sabemos que el plástico está en nuestra naturaleza, en nuestros océanos, y sí, incluso en nuestros cuerpos (…) Lo que es seguro es que nadie quiere vivir con la contaminación plástica», subrayó.

¿Hay voluntad para un acuerdo?

«Llegar a un entendimiento compartido de que se necesitan medidas tanto en el lado de la producción como en el del consumo puede ayudar a desbloquear las negociaciones», sostuvo Schneeberger, al subrayar que los países productores «no pidieron un límite de producción».

Los partidarios de un acuerdo lo han comparado con el Acuerdo de París sobre cambio climático en términos de su importancia. También han señalado la presión que supuestamente se ejerce contra un acuerdo por parte de los petroestados, cuyo crudo y gas natural proporcionan los componentes básicos de los plásticos.

«No saldremos de la crisis de la contaminación plástica a través del reciclaje: necesitamos una transformación sistémica para lograr la transición a una economía circular«, ha insistido la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, en comentarios anteriores sobre la necesidad de regulaciones globales sobre plásticos.

Promover la circularidad

Con diez días de conversaciones programadas sobre el tratado en la sede de la ONU en Ginebra, los partidarios de un acuerdo esperan que cubra el ciclo de vida completo de los plásticos, desde el diseño hasta la producción y la eliminación.

El tratado debe «promover la circularidad del plástico y evitar su fuga en el medio ambiente«, según el texto que ahora guía las negociaciones lideradas por el Comité Intergubernamental de Negociación.

El texto de 22 páginas contiene 32 borradores de artículos que se discutirán línea por línea. El texto sirve como punto de partida para las negociaciones de los países reunidos.

«Algunos [países] tendrán que lidiar con la reducción, otros tendrán que hacerlo con el reciclaje mecánico y otros tendrán que lidiar con alternativas», dijo Andersen. «Veamos cómo podemos llegar a esto a través de las negociacionesCreo que hay mucha buena fe en el grupo de trabajo en este momento».

Un marco vinculante

Las conversaciones dirigidas por el PNUMA siguen a la decisión de los Estados Miembros en 2022 de reunirse y desarrollar un instrumento internacional jurídicamente vinculante para poner fin a la crisis de la contaminación por plásticos, incluso en el medio marino, en un plazo de dos años.

La escala del problema es enorme, con bombillas, vasos y agitadores, bolsas de transporte y cosméticos que contienen microplásticos que terminan en nuestros océanos y vertederos.

Andersen expresó que «estamos aquí, para encontrar una solución sin dejar a nadie atrás y mientras nos aseguramos de que la rueda económica siga girando».

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Efecto incapacitante

Los activistas reunidos al margen de las negociaciones expresaron sus esperanzas de un tratado lo más ambicioso posible. Entre ellos se encontraba Shellan Saling, de California, quien es la presidenta interina de la Red de Acción Plástica Juvenil.

«El plástico afecta todo, desde el cambio climático hasta la salud, la fertilidad e incluso los defectos de nacimiento; afecta a las discapacidades físicas, así como a las discapacidades invisibles», dijo Saling.

Cualquier tratado firmado en Ginebra tendrá que ser lo suficientemente sólido como para satisfacer las necesidades de todos los países del mundo cuyo enfoque difiere con respecto al diseño, la producción, los desechos y el reciclaje de plásticos. «También tendrá que resistir la prueba del tiempo», dijo Andersen.

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