INFORME. El Mapeo TIC Bolivia 2025 incluye un roadmap completo con incubadoras, aceleradoras y fondos de inversión. Las startups están en fase de maduración.
Karina Vargas Alba
Los emprendimientos de base tecnológica en Bolivia se encuentran en una etapa de maduración, le hacen frente a la crisis con resiliencia y por vez primera cuentan con un roadmap completo que incluye incubadoras, aceleradoras y fondos de inversión. No obstante, hay temas pendientes, como el acceso a financiamiento y una mayor inclusión entre lo urbano y lo rural. Éstos son algunos de los principales hallazgos del Mapeo TIC 2025, que se presentó en La Paz.
A nivel general, priman las verticales de SaaS, Fintech e eCommerce, y -gradualmente- las startups van poniendo mayor foco en el cliente final. Además, logran mayor eficiencia con menos recursos, lo que las vuelve más atractivas para potenciales inversores, y ya son más las que nacen con una mentalidad global. Hay avances, como la reciente aprobación de la Ley Fintech y la creación de un fondo de inversión por parte del Banco de Desarrollo Productivo (BDP), que, si se ejecutan correctamente, podrían catalizar la atracción de capital y fortalecer el ecosistema.
Esta es la séptima versión de este estudio anual, único de su tipo en el país, y se dio a conocer en un encuentro marcado por el optimismo y entusiasmo. La investigación realizada de manera conjunta por Fundación Emprender Futuro, Fundación para la Producción (FUNDA-PRÓ), Fundación Solydes, BIM Ltda., Conexión y la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”- Sede La Paz, demuestra que, pese al entorno económico desafiante, los emprendimientos de base tecnológica se han mantenido y, lo más importante, se proyectan a futuro.

Punto de inflexión
Entre los hallazgos, el estudio revela que el ecosistema mantiene una base estable de 155 startups activas, lo que refleja una etapa de maduración tras el auge registrado en los años posteriores a la pandemia, en especial en el 2022.
Más allá de los números, este año el Mapeo TIC destaca que por vez primera se tiene todo el roadmap completo para una startup de base tecnológica. Es decir que se puede seguir su desarrollo desde la etapa de incubación y la aceleración, para finalmente llegar fase de conseguir fondos de inversión.
“El ecosistema digital de Bolivia está en un punto de inflexión. El Mapeo TIC no solo refleja la madurez de nuestras instituciones y la consolidación de startups con miras de expansión a escala global, sino que también estamos construyendo una estrategia para el futuro. Creemos firmemente que la colaboración es la única vía para enfrentar los desafíos de la transformación digital y la inteligencia artificial”, aseguró Allison Silva, directora de la Fundación Emprender Futuro.
El documento constituye una hoja de ruta “para construir juntos una Bolivia más innovadora y competitiva”, dijo Silva.
Geográficamente, el ecosistema mantiene su concentración en el eje troncal del país, con Santa Cruz (41.94%) y La Paz (38.06%) albergando a la gran mayoría de los emprendimientos.
«El ecosistema tecnológico boliviano ha sido capaz de generar más de 500 startups en los últimos siete años. Es un esfuerzo muy importante, tomando en cuenta que es fruto del esfuerzo de jóvenes motivados y de actores de apoyo del sector privado”, comentó Rolando Sahonero, director de programas de FUNDA-PRÓ.

Dominan las SaaS y Fintech
Sectorialmente, las startups bolivianas se inclinan hacia modelos de negocio de capital ligero, con un claro dominio de las verticales de SaaS (Software as a Service) con un 23%, y Fintech junto a eCommerce con un 19% cada una. En 2025, se observa un cambio significativo hacia un enfoque en el cliente final, con un 61% de las startups dirigidas al mercado B2C (business to consumer), un giro que sugiere una mayor madurez del ecosistema para abordar mercados más masivos y desafiantes.
El panorama de Venture Capital, aunque incipiente, muestra señales de dinamismo. La resiliencia de las startups bolivianas, que logran ser más eficientes con menos capital, las vuelve atractivas para inversores. Estas empresas nacen con una mentalidad global, utilizando a Bolivia como un laboratorio para luego expandirse a mercados regionales, con Paraguay (78%) y Perú (62%) como destinos preferentes.
Las limitaciones
El informe también subraya la persistencia de la brecha digital rural-urbana como un reto estructural. La baja conectividad, la logística deficiente y la falta de educación digital en zonas rurales limitan el alcance y la sostenibilidad de las startups que buscan operar en estas áreas, evidenciando una oportunidad de desarrollo aún sin aprovechar plenamente.
Las startups pueden generar innovación en actividades productivas como la agricultura, la ganadería y el turismo rural, ayudando a aumentar la productividad, mejorar la calidad de los productos y abrir nuevos mercados. Además, suelen generar empleo local y fomentar el emprendimiento, lo que contribuye a reducir la migración hacia las ciudades y fortalecer las comunidades rurales.
Nuevamente destaca el rol de VAKA, Hola Tractor, DeltaX y Tu Gerente. VAKA ha consolidado su plataforma de financiamiento colaborativo, mientras Hola Tractor ha expandido su red de conexión entre pequeños agricultores y propietarios de maquinaria. A su vez, DeltaX ha mejorado la logística rural al facilitar el transporte eficiente de productos del campo hacia mercados urbanos, y Tu Gerente ha democratizado el acceso a herramientas de gestión para pymes rurales.
También se menciona a startups que van incursionando en este segmento, como TicketsBolivia, que busca revolucionar el transporte terrestre con una plataforma de compra y venta de pasajes; 1Click, Renan y LlévateCase, que buscan llegar al sector rural con el objetivo de ayudar a pequeños negocios a digitalizarse y mejorar su visibilidad, facilitando el comercio electrónico incluso sin conocimientos técnicos.
Prioridades
La gestión y desarrollo del talento humano son aspectos a mejorar en las startups. No se trata solo de contratar, sino de atraer recursos humanos especializados y desarrollar equipo capacitado. En segundo lugar, está la estrategia de mercado y de comercialización, que emerge como un cuello de botella crítico.
Las alianzas estratégicas y el entorno externo se identifican como catalizadores esenciales. Esto refleja la certeza de que el crecimiento no ocurre en el vacío, requiere un ecosistema de apoyo que facilite el acceso a conocimiento, contactos, infraestructura tecnológica y, fundamentalmente, la adaptación al marco regulatorio y las leyes que pueden impactar su operación y expansión.
En suma, la escalabilidad de las startups es vista como un proceso multifacético que va más allá de la mera inyección de capital, señala el informe.
Escaso financiamiento
El acceso a capital es uno de los mayores obstáculos. Existen muy pocos fondos de inversión orientados a este sector y casi no hay cultura de inversión ángel o de riesgo. Esto deja a muchas empresas emergentes sin financiamiento para prototipar, validar o escalar. La banca tradicional tampoco es opción viable por sus exigencias de garantías y baja tolerancia al riesgo.
En cuanto al rol del Estado, los fondos públicos o estatales específicos para startups son prácticamente inexistentes. A esto se suma la limitada presencia de capital de riesgo (venture capital) que financia solo un 14% de las startups.
Finalmente, se debe considerar la poca cultura de inversión en innovación existente entre los empresarios bolivianos.

Datos importantes
- La mayoría de las startups están en una edad temprana de entre dos y cinco años, lo que refleja que están en fases de validación y crecimiento, pero aún no consolidan modelos de negocio sostenibles a largo plazo.
- La fuerza laboral es, en gran medida, local, con una presencia mínima de empleados residiendo en el exterior.
- La mayoría operan con equipos pequeños: el 52% tiene de 1 a 5 personas trabajando a tiempo completo. Solo un 20% reporta más de 10 personas a tiempo completo, y apenas un 3% supera las 50.
- La participación de mujeres es de un 32%, por debajo de la media histórica de 34%, un porcentaje todavía reducido. La participación de mujeres en el área de sistemas sólo llega al 13% y se ha ido reduciendo desde el máximo de 17% en 2019.
