FAUNA. El objetivo es evaluar el impacto del programa de conservación que se desarrolla desde 2005. En este tiempo, nacieron 164 pichones en la reserva.
Hasta agosto, 19 pichones de paraba Barba Azul levantaron vuelo en la Reserva Laney Rickman. Su proceso de incubación arrancó en noviembre de 2024 y ahora son parte de las 164 aves que, desde 2005, nacieron y lograron culminar su desarrollo en el Programa de Cajas Nido.
La Paraba Barba Azul es una especie endémica de Bolivia y está catalogada En Peligro Crítico de Extinción. La reserva ha sido un espacio para preservarla y hoy se calcula que cerca de una cuarta parte de la población actual -estimada en unos 500 individuos- nació en las cajas nido, con adultos que años después regresan a reproducirse. De manera paralela, los monitoreos semanales en la Reserva Natural Barba Azul registraron hasta 228 reunidas en un solo dormidero, una cifra récord que refuerza la expectativa de un crecimiento poblacional.
En 2015 se hizo la primera estimación poblacional. Esta semana se inició el segundo censo de la especie de nombre científico «Ara glaucogularis», que es fundamental para conocer el estado actual de la población en toda su distribución y evaluar la efectividad de las acciones de conservación implementadas durante la última década.
Tras una capacitación teórica y práctica realizada el pasado fin de semana en la Reserva Laney Rickman, seis equipos de censistas partieron rumbo a seis diferentes zonas dentro las tres subpoblaciones de la Paraba Barba Azul para iniciar el trabajo de campo. La actividad es liderada por la Asociación Armonía, con el apoyo de la Sociedad Zoológica para la Conservación de Especies y Poblaciones (Zoological Society for the Conservation of Species and Populations – ZGAP), el Fondo de Conservación de Especies Mohamed Bin Zayed y Givskud Zoo – Zootopia.

El censo inicial
El primer censo se realizó en 2015 bajo el liderazgo del entonces coordinador científico de la Asociación Armonía, Sebastian Herzog, y se estimó una población de entre 315 y 450 individuos. Diez años después, los nuevos resultados permitirán determinar si la población ha aumentado, se mantiene estable o requiere medidas adicionales de conservación.
“Con nuestro trabajo de monitoreo en la Reserva Natural Barba Azul y el éxito del Programa de Cajas Nido en la Reserva Laney Rickman, estimamos que la población se ha incrementado. Ahora necesitamos datos sólidos que confirmen esta tendencia y orienten las próximas acciones de conservación”, afirmó Tjalle Boorsma, director de Programas de Conservación de Armonía.

La logística del censo contempla recorridos a pie y a caballo en un territorio tan singular como desafiante: los Llanos de Moxos, la sabana inundable más grande de la Amazonía, que se extiende por más de 120.000 kilómetros cuadrados y contiene unas 6.000 islas de bosque de origen precolombino. Estas islas, hoy refugios naturales, son hábitats clave para la Paraba Barba Azul, pues allí suelen establecer dormideros. Su presencia muchas veces se detecta por las hojas cortadas de motacú, práctica que realizan para evitar el movimiento de las ramas con el viento y poder posarse o dormir con mayor seguridad.
Mariana Villegas, coordinadora de ciencias de Armonía, explicó que la metodología incluye transectos lineales, conteos en dormideros y recolección de plumas para estudios genéticos.
“Este enfoque nos permitirá obtener estimaciones de abundancia y densidad poblacional con mayor precisión”, explicó.
El mayor reto
Uno de los principales retos es diferenciar la Paraba Barba Azul (Ara glaucogularis) de la Paraba Azul y Amarillo (Ara ararauna). Durante las capacitaciones, los equipos practicaron la identificación por rasgos como la piel rosada junto al pico y franjas azules en la cara, así como por diferencias en vocalización y vuelo.

Para Herzog, hoy director de Áreas Protegidas de Audubon, el censo también tiene un componente humano. “Estos talleres previos son esenciales para afinar la metodología y generar confianza en el equipo. Después de una década de esfuerzos de conservación, tenemos la esperanza de alcanzar estimaciones cercanas a 600 individuos”.
Desde Armonía expresaron que con este segundo censo, Bolivia reafirma su compromiso de conservar una de sus especies más emblemáticas y restringidas al país. Los resultados se conocerán en los próximos meses y marcarán el rumbo de las acciones futuras para asegurar la supervivencia de la Paraba Barba Azul en los Llanos de Moxos.
Foto principal: Dos parabas Barba Azul en una imagen registrada por Daniel Alarcón.
Fuente: Armonía
Fotos: Marizol Huarachi y Margarita Palacios, Armonía
