DESARROLLO. A cuatro años del 2030, América Latina y el Caribe enfrenta un avance crítico: solo el 19% de las metas de los ODS se cumpliría al ritmo actual. Es urgente redefinir la estrategia.
A cuatro años del plazo fijado por la Agenda 2030, la región llega a un punto decisivo y demanda cambios urgentes en su estrategia. El más reciente balance presentado en el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible confirma la magnitud del desafío: apenas el 19% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se alcanzaría en 2030, mientras que un 42% avanza, pero a un ritmo insuficiente, y un 39% se encuentra estancado o en retroceso.
La urgencia no es solo técnica, sino política. “Estamos a solo cuatro años del 2030. Si no aceleramos el paso, muchos de los objetivos no se alcanzarán”, advirtió Jorge Félix Rubio, director general para Asuntos Económicos del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú y presidente del foro que se realizó esta semana en Santiago de Chile.
Este escenario ha obligado a los países a replantear su estrategia. Más allá del diagnóstico, el foro cerró con un conjunto de recomendaciones orientadas a acelerar el cumplimiento de los ODS, en un contexto marcado por desigualdades persistentes, limitaciones de financiamiento, un entorno internacional incierto y crecientes impactos del cambio climático.
Lo urgente
A través de un documento de conclusiones y recomendaciones de 129, los remarcaron que cada país es el principal responsable de su propio desarrollo sostenible, así como del seguimiento y evaluación de los avances en la implementación de los ODS en los ámbitos local, nacional, regional y mundial.
No obstante, hay una serie de recomendaciones comunes. Entre las principales líneas de acción, el fortalecimiento de la cooperación regional e internacional aparece como un eje central. Los países coinciden en que el avance hacia los ODS requiere mayor articulación entre Estados, así como el impulso de la cooperación Sur-Sur y triangular, con el objetivo de compartir experiencias, transferir conocimiento y escalar soluciones en toda la región .
En esa línea, Rubio subrayó el rol de la cooperación como herramienta concreta frente al contexto actual. “En esta novena reunión del Foro hemos reafirmado la urgencia de fortalecer el multilateralismo y la cooperación internacional, con el fin de articular respuestas más eficaces y coordinadas frente a los desafíos del desarrollo sostenible”, expresó.
El financiamiento es otro de los pilares críticos. Las recomendaciones apuntan a movilizar mayores recursos y mejorar su asignación, mediante mecanismos innovadores, alianzas público-privadas y un mejor acceso a financiamiento para los países de ingreso medio, que enfrentan crecientes restricciones. Asimismo, se subraya la necesidad de reducir los flujos financieros ilícitos y alinear la inversión -incluida la privada- con los objetivos del desarrollo sostenible .
La necesidad de priorizar a las poblaciones más rezagadas también se posiciona como una condición para acelerar los avances. Los países reiteran que reducir las desigualdades, fortalecer los sistemas de protección social y cerrar brechas territoriales y de acceso a servicios básicos es clave para cumplir con el principio de no dejar a nadie atrás.

Avanzar hacia la sostenibilidad
En paralelo, la región plantea avanzar hacia una transformación productiva sostenible, aprovechando sus ventajas en biodiversidad, energías limpias y producción alimentaria. Esto implica fortalecer la innovación, la digitalización y el desarrollo de infraestructura resiliente, con el objetivo de generar crecimiento económico sin profundizar las brechas sociales y ambientales .
La acción climática se consolida como un eje transversal en esta estrategia. Las recomendaciones incluyen aumentar el financiamiento climático, fortalecer las capacidades de adaptación y avanzar hacia economías bajas en carbono, en un momento en el que los impactos del cambio climático continúan afectando la productividad y aumentando la vulnerabilidad de los países de la región .
El secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Manuel Salazar-Xirinachs, llamó a no perder de vista la dimensión política del momento. “Este foro ha sido un encuentro con puntos específicos de agenda, pero también una señal poderosa para decir que estamos aquí, que no nos vamos y que seguimos siendo muchas, muchísimas personas comprometidas con un futuro más productivo, inclusivo y sostenible para América Latina y el Caribe”.
El freno de los ODS
Detrás de estas medidas hay un diagnóstico compartido: la persistencia de la desigualdad, las restricciones en el acceso a financiamiento, un contexto internacional adverso y los efectos cada vez más intensos del cambio climático están ralentizando el avance hacia los ODS.
No obstante, el mensaje final del foro combina urgencia y posibilidad. “No venimos a resignarnos. Venimos a reafirmar que, con voluntad política, con cooperación efectiva y con participación ciudadana, aún estamos a tiempo”, afirmó Rubio .
Por ello, también es necesario generar sinergias efectivas, promover el intercambio de experiencias y buenas prácticas, y coordinar esfuerzos que amplifiquen el impacto colectivo de las políticas e iniciativas en la región, impulsando una marcha conjunta.
A cuatro años del 2030, la región aún tiene margen para cambiar la trayectoria, pero el margen se reduce rápidamente. Acelerar el paso ya no es una opción: es una condición para evitar que las metas se conviertan en imposibles.
