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Kaaiyana, la fuerza y el amor de la naturaleza en fotos

Daniel Alarcón retornó varias veces al parque y pudo registrar la imágenes de la jaguar y sus pequeños.

BIODIVERSIDAD. Daniel Alarcón encontró a esta jaguar  hembra cuando ya se rendía en su afán de registrar imágenes de la especie.

La historia de estas imágenes de jaguar con crías es una historia de amor y como toda buena historia de amor, una historia de obsesión. Comenzó en noviembre de 2010 y se prolongó durante cuatro años. Lo que arrancó buscando una foto, se convirtió en una conexión de largo aliento.

Daniel Alarcón es un fotógrafo de naturaleza. Este español, que llegó a Bolivia hace 20 años, sabe que el secreto de su trabajo es la paciencia. Así ha recorrido parques y áreas protegidas del país, capturando infinidad de imágenes y aplicando diferentes técnicas, que han derivado en la edición de varios libros.

Justo estaba trabajando en uno de ellos, cuando comenzó esta historia. «Necesitábamos una foto de jaguar para el Libro de Parques Nacionales de Bolivia que, junto con mi mujer, Carmen Mateu, estábamos construyendo, salida a salida, a lo largo del país. Pero pasaba el tiempo y la foto del jaguar no llegaba», recuerda.

Paciencia, mucha paciencia

No le había faltado paciencia. «Después de cinco largos años de acecho, seguimiento de huellas, colocación de cámaras trampas, utilización de cebos muertos, esencias, llamadores y todo tipo de artilugios que los biólogos nos recomendaban…, nada. Parecía una tarea imposible, relata.

«Mi pareja me animó a hacer un último esfuerzo en uno de los parques más próximos a Santa Cruz y donde ambos nos habíamos sentido muy bien tratados: el Kaa Iya del Gran Chaco. Y por enésima vez, nada».

Después de 10 días de salidas infructuosas y cuando ya vencía su permiso de estancia en el interior del parque, recibió una llamada por radio de un guardaparque al que no conocía. Había un ejemplar macho rondando en las cercanías del campamento Isoso, ubicado en el otro extremo del área protegida.

«Animado por la dirección del Kaa-Iya, realicé un último esfuerzo y tras un día entero de conducción llegué al lugar de avistamiento», desde donde había salido la alerta de Froilán Peña, el guardaparque que dio el aviso.

Justo a tiempo

«Llegué justo a tiempo, antes de que finalizara la jornada y con los últimos rayos de luz, fuimos a echar un vistazo. Nunca encontramos al macho pero ante nosotros apareció una excepcional hembra de jaguar, que me permitió fotografiarla junto a su prole por espacio de varios años», cuenta. Algunas fotografías se difundieron en revistas especializadas del sector como “Cats News” y finalmente se bautizó a esa excepcional hembra como Kaaiyana.

Daniel retornó al lugar y se reencontró con el grupo varias veces. La última, en septiembre de 2014. Para entonces, la hermosa jaguar y sus cachorros ya habían sido parte del libro del Sernap. Luego estarían en «Amo del Monte», publicado en 2017.

Daniel Alarcón retornó varias veces al parque y pudo registrar la imágenes de la jaguar y sus pequeños.

«Para Kaaiyana y para el área protegida, mi más sincero agradecimiento por haberme brindado algunos de los mejores momentos de observación en la naturaleza de toda mi vida», afirma.

También reitera el reconocimiento a Froilán Peña Arteaga, «verdadero coautor de las fotos, tomadas a lo largo de varios años, sin cebos ni reclamos de ningún tipo, en estado absolutamente salvaje».

Hoy Alarcón es uno de los Embajadores Kaa Iya, una cruzada que busca poner en valor este parque y los ecosistemas que confluyen en él. Un tesoro de biodiversidad que, como otros del país, está expuesto a peligros como los incendios, la caza y el avance del ser humano.

Su llamado es a cuidarlo y a lograr que otras Kaaiyanas y sus cachorros, encuentren un espacio para vivir en libertad, garantizando la continuidad de su especie -Panthera onca-, esencial para mantener el equilibrio de las cadenas tróficas, evitando la sobrepoblación de otras especies y preservando la salud de los hábitats naturales.

Foto principal: Kaaiyana junto a uno de sus cachorros. Foto: Daniel Alarcón.

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