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Los límites a la producción frenaron un tratado contra la contaminación por plástico

NEGOCIACIONES. El desafío es generar un acuerdo y condiciones para que pueda cumplirse. El reciclaje es una de las acciones, no es suficiente.

No hubo acuerdo, pero la negociación continuará. A primeras horas del 15 de agosto, se suspendieron las conversaciones para elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluida la del medio marino, se suspendieron sin consenso sobre un texto del instrumento. La discusión de fondo es incluir el ciclo de vida completo del plástico.

El Comité Intergubernamental de Negociación (INC, por su sigla en inglés) acordó reanudar las negociaciones en una fecha futura, aún sin definición. Más allá de la frustración de quienes esperan un acuerdo que frene la proliferación de plástico, es importante que las conversaciones continúen.

Incluir acciones desde el inicio del proceso, abre la puerta a que no solo se adopten medidas contra la contaminación ya generada, sino también a que se limite la producción de plástico virgen, algo que los científicos y diferentes instituciones consideran básico. También lo creen muchos de los países, alrededor de un centenar se han unido para poner límites a la producción.

Pero enfrente están los países productores de petróleo -el 98% de los plásticos provienen de combustibles fósiles- que aspiran a que el pacto solo se refiera a medidas relativas a la contaminación y el reciclado, y que no ponga limitaciones a la producción. De hecho, ese sector ve en el aumento de la fabricación de plásticos una alternativa para compensar la reducción de sus ventas debido al avance en el mundo de la movilidad eléctrica.

El impacto del plástico en la salud es uno de los principales argumentos para establecer el acuerdo. Foto: ONU

El plástico sin freno

Si no se limita esa producción, es difícil avanzar. La OCDE considera que, sin políticas más sólidas, la producción y el uso de plásticos aumentarán un 70%, de 435 millones de toneladas en 2020 a 736 en 2040.

El mayor problema es que solo el 6% de los plásticos provendrá de fuentes recicladas. El bajo costo de fabricar plástico desde cero, es una de las razones. Paralelamente, las fugas de plásticos mal gestionados al medio ambiente, incluyendo su liberación en ríos, océanos y tierra firme, aumentarán un 50%. Los científicos estiman que el mar podría albergar más plásticos que peces hacia 2050.

El planeta ha producido más plástico desde el año 2000 que en las cinco décadas previas, sobre todo en productos efímeros. Desde que se empezó a generar plástico en los años 1950, únicamente se ha recuperado para reciclar el 9%, según cifras de la ONU.

La quinta reunión

La reanudación de la quinta sesión (INC-5.2) reunió a más de 2.600 participantes en el Palais des Nations en Ginebra, incluidos más de 1.400 delegados miembros de 183 países y cerca de 1.000 observadores que representaban a más de 400 organizaciones. Unos 70 ministros y viceministros, así como otros 30 representantes de alto nivel, también realizaron mesas redondas informales al margen de la sesión.

Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), reconoció las dificultades para avanzar, señalando que «estos han sido 10 días muy reñidos en el contexto de complejidades geopolíticas, desafíos económicos y tensiones multilaterales».

«Sin embargo, algo queda claro: a pesar de estas complejidades, todos los países claramente quieren permanecer en la mesa de negociaciones”, afirmó.

El desafío es lograr acuerdos que incluyan todo el proceso de producción, uso y desecho del plástico.

¿Qué se buscaba?

El objetivo de la INC-5.2 era llegar a un acuerdo sobre el texto del instrumento y poner de relieve las cuestiones no resueltas que requieren una mayor labor preparatoria antes de una conferencia diplomática. Cuatro grupos abordaron áreas clave como el diseño de los productos de plástico, las sustancias químicas preocupantes, los límites de producción, el financiamiento y el cumplimiento.

Tres textos fueron propuestos, pero no se pudo llegar a consenso. “No alcanzar la meta que nos propusimos puede causar tristeza, incluso frustración. Sin embargo, no debe conducir al desaliento. Por el contrario, debería estimularnos a recuperar nuestra energía, renovar nuestros compromisos y unir nuestras aspiraciones”, dijo el presidente del INC, el embajador Luis Vayas Valdivieso.

El proceso se inició en marzo de 2022, cuando se adoptó una resolución histórica para desarrollar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluida la del medio marino.  El acuerdo debió cerrarse en diciembre de 2024, pero nuevamente se posterga.

Los riesgos de la contaminación

Mientras se realizaban las negociaciones, WWF presentó el informe «Plásticos, salud y Un Solo Planeta». Elaborado junto con la Universidad de Birmingham, sintetiza casi 200 estudios científicos, y advierte los microplásticos, nanoplásticos y las sustancias químicas están presentes en el agua potable, los alimentos y el aire que respiramos.

Estas diminutas partículas dejan consecuencias graves en la salud humana como ser: alteraciones hormonales, cánceres, enfermedades cardiovasculares, problemas reproductivos, infertilidad y afecciones respiratorias crónicas.

WWF considera que si bien la ciencia continúa avanzando, la evidencia actual es suficientemente clara para justificar el uso del principio precautorio: actuar ante riesgos creíbles, incluso sin certeza absoluta, para minimizar daños futuros.

Numerosas organizaciones llegaron a Ginebra para exigir que se logre un acuerdo. Foto: ONU

Claves de un acuerdo

Diversas organizaciones y recicladores pedían que el Tratado Global sobre Plásticos sea vinculante, ambicioso y centrado en las personas, en un proceso de transición justa y con una economía circular inclusiva.

Paula Pariz, de Fundación Avina, subrayó la importancia de priorizar el artículo de transición justa, reconociendo y valorando el trabajo de los recicladores, así como atendiendo a pueblos indígenas y comunidades más afectadas. También destacó que los mecanismos de financiamiento deben garantizar acceso directo de las organizaciones de base a los recursos, fortaleciendo soluciones desde los territorios.

Soledad Mella, de la Alianza Internacional de Recicladores, advirtió que la circularidad del plástico depende del trabajo de los recicladores, no solo de la industria. Expresó preocupación por el avance de la Responsabilidad Extendida del Productor sin lineamientos claros que reconozcan su rol, y reclamó mecanismos financieros específicos para la transición justa que prioricen a recicladores, pueblos indígenas y comunidades afectadas.

Pedro Prata, de la Fundación Ellen MacArthur, remarcó que el tratado solo será efectivo si impulsa una economía circular que rediseñe la producción de plásticos, elimine productos innecesarios y promueva la reutilización, reparación, remanufactura y reciclaje, garantizando al mismo tiempo justicia, dignidad y remuneración adecuada para quienes trabajan en la cadena.

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