Publicado en

Santa Cruz celebra su primer Día Departamental del Bosque Seco Chiquitano

CONSERVACIÓN. Este ecosistema es único. Santa Cruz alberga 20 de sus 24 millones de ha. Los jóvenes chiquitanos impulsaron la ley para su conservación.

Este 12 de agosto, Santa Cruz conmemora por primera vez el Día Departamental del Bosque Seco Chiquitano, una fecha instaurada mediante ley departamental a iniciativa de jóvenes indígenas de la Chiquitanía, que decidieron alzar la voz para proteger uno de los ecosistemas más singulares y frágiles del planeta. La ley surgió con el propósito de reconocer los valores naturales y culturales del ecosistema; desarrollar la identidad sociocultural y promover la importancia y protección para su conservación, como también difundir su conocimiento.

La propuesta nació de la juventud organizada en municipios como San José de Chiquitos y Roboré, que identificó la necesidad de visibilizar y valorar el bosque seco tropical más grande de Sudamérica. “Si existen días para otros ecosistemas, ¿por qué no para el nuestro, que es tan rico en cultura y biodiversidad?”, expresó John Jairo Roca, ex presidente de la Juventud Indígena Chiquitana Turubó, uno de los impulsores de la norma.

El Bosque Seco Chiquitano se extiende principalmente en el oriente boliviano, conectando la Amazonía con el Chaco. Su ubicación lo convierte en una zona de transición biogeográfica única, hogar de una enorme diversidad de especies y de un patrimonio cultural que fusiona tradiciones indígenas con el legado de las misiones jesuíticas. Sin embargo, es también uno de los ecosistemas más amenazados del mundo: la deforestación, los incendios forestales y el cambio de uso de suelo lo colocan entre los bosques secos tropicales en mayor riesgo de desaparición.

Para Roberto Vides, director de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), esta celebración es histórica porque “el destino del bosque chiquitano es el destino de los jóvenes”. En una entrevista con radio Santa Cruz, recordó que hace 25 años el mundo desconocía la existencia de este ecosistema, y hoy, gracias a un trabajo constante de investigación, conservación y promoción, ha sido reconocido incluso como “bosque modelo” dentro de una red internacional.

El impacto de este ecosistema es muy grande. Esto datos corresponden a FCBC, Prodeco y la Gobernación, entre otras instituciones.

Más allá de lo ambiental

El valor de este ecosistema no es solo ambiental. Sus comunidades lo han convertido en base de vida y cultura, con prácticas productivas que, de gestionarse de manera sostenible, pueden garantizar tanto la conservación de su biodiversidad como el bienestar económico local. El desafío, coinciden líderes y especialistas, es compatibilizar producción y conservación para asegurar un futuro viable.

La fecha, que coincide con el Día Internacional de la Juventud, está marcada por actividades educativas, ferias y marchas en la Chiquitanía y en Santa Cruz de la Sierra, impulsadas por organizaciones como Prodeco, la Gobernación cruceña y la FCBC. La jornada busca inspirar a nuevas generaciones a involucrarse en la protección de este patrimonio natural.

“El mensaje es claro: no esperemos que otros lo hagan. Los jóvenes somos el presente y debemos actuar”, expresó Roca.

Una invitación a mirar al Bosque Seco Chiquitano no solo como un símbolo de identidad regional, sino como un espacio de responsabilidad colectiva frente a los retos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Valor incalculable

En esta jornada, durante un acto especial realizado en la Gobernación, Vides reiteró que este ecosistema posee un valor incalculable, no solo para Santa Cruz y Bolivia, sino para el mundo entero, tomando en cuenta que en otros países de Sudamérica este tipo de bosque solo conserva entre un 2% y 8% de su extensión, mientras que en Bolivia aún se mantiene cerca del 70%.

“A nivel global, estos bosques están en peligro y desapareciendo. Esto convierte al nuestro en un patrimonio de enorme relevancia para la humanidad, para las comunidades locales, para el desarrollo de Santa Cruz y para la conservación del patrimonio natural de Bolivia”, afirmó.

Zoila Zeballos, comunaria indígena y representante del Comité de Gestión del Área Protegida Los Piyos ubicada dentro del Bosque Seco Chiquitano, a tiempo de agradecer a la Gobernación por la promulgación de la Ley 375, destacó la importancia de esta norma para preservar esta zona.

“Para nosotros, los pueblos indígenas, es fuente de alimento, medicina, flora, fauna y es parte de nuestra identidad. Celebrar este día es un hecho solemne e histórico para todos los pueblos chiquitanos”, manifestó.

Los jóvenes gestionaron ante diferentes instancias la aprobación de esta ley.

El sueño de la ley

En noviembre de 2023, los niños, niñas, adolescentes y jóvenes indígenas, junto a líderes comunitarios, manifestaron su preocupación por las amenazas que enfrentaba el bosque de sus comunidades. Ese fue el inicio de un movimiento para impulsar la ley. Entre febrero y marzo de 2024 se presentó la iniciativa a diferentes organizaciones, entre ellas la Subgobernación de Chiquitos, marcando el inicio del análisis técnico y legal.

Mientras tanto, se logró el apoyo de la comunidad en San José de Chiquitos y Roboré. Cuando se concluyó el texto, la campaña de concientización se amplió a nivel departamental. La ley fue aprobada el 22 de julio, de manera unánime por la Asamblea Legislativa Departamental, marcando un hito histórico para la región y un compromiso formal con la conservación.

Esto fue posible gracias al trabajo conjunto de las juventudes de JICH-T y JICHAR, las organizaciones indígenas CCICH-T y CICHAR, con el apoyo técnico de PRODECO y el proyecto “Bosques y Territorio”, junto a aliados como la FCBC, WWF Bolivia, Fundación Patiño y UNESCO, además del apoyo de la Gobernación de Santa Cruz.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *