RESTAURACIÓN. Los pobladores hicieron un trabajo comunitario. En algunas comunidades realizan aportes y también se ven afectados por la disminución de los caudales.
Cinco comunidades indígenas del Territorio Monte Verde, en el municipio de San Javier, inauguraron nuevos sistemas de agua que reemplazan la infraestructura destruida por los incendios. La reconstrucción fue posible gracias al trabajo comunitario en el marco de un pequeño proyecto que, en algunos casos, hizo posible la instalación o ampliación de terminales domiciliarias.
Los incendios de 2024 impactaron negativamente en el abastecimiento de agua de las comunidades del Territorio Indígena de Monte Verde porque derritieron o quemaron los escasos tubos y cañerías. En ese contexto, este año, las comunidades chiquitanas de Santa Rosa de Lima, Santa Rita, San Andrés-13 de Mayo y Carmen de María Rosario fueron dotadas con equipos para reconstruir sus sistemas de almacenamiento de agua para consumo humano, animal y uso agrícola.
En la comunidad Carmen de María Rosario 23 familias se beneficiaron con la reposición y ampliación de su sistema de captación y distribución de agua. Al margen de que el fuego destruyó mangueras, la bomba de agua y otros implementos de su sistema de distribución, su otra fuente de agua en lo alto de la colina ha reducido su caudal debido a que un propietario privado ha desmontado la zona.
“Estamos contentos, qué tiempo hemos andado buscando agua de pozo en pozo, así estábamos”, dijo Ramona Coimbra, comunaria y secretaria del comité de agua en Carmen de María Rosario.
Trabajos comunales
En Santa Rosa de Lima hay 25 familias beneficiadas con la nueva instalación. “Todos los trabajos que se hacen son comunales, de hombres y mujeres. En este caso se hizo un sábado, con olla común. Somos 25 familias, se midieron los metros y se dividió por familia (la instalación) para que no trabajen unos más que otros. Como el compañero Carlos más o menos le entendía a la plomería y había otro compañero más, ellos hicieron la instalación”, comentó Mónica Tomichá, sobre la experiencia.
Los comités de agua se organizan con aportes mensuales de sus miembros que no pasan de los 10 bolivianos. “El dinero se usa para el mantenimiento de la bomba, comprar gasolina, comprar teflón. Se hace rendición de cuentas, se ve quiénes han pagado, quiénes deben y ponerse al día se les da un plazo”, dijo.
Aunque la reposición y mejora de sus sistemas de agua ha sido importante, las comunidades aún identifican algunas deficiencias. Por ejemplo, Tomichá describe que necesitan otro pozo porque, en la reciente sequía en la zona, la población iba incluso a las 4 de la mañana a obtener agua del pozo actual, provocando el agotamiento temporal del recurso.
“Lo bueno de ese pozo es que, a los 10 minutos de secarse, volvía el agua”, explicó Tomichá.

«La necesitamos todos los días»
En Santa Rita se benefician 24 familias, entre ellas las que trabajan en propiedades privadas y que envían a sus hijos a la escuela en la comunidad. José Hugo Chávez, del comité de agua, afirma que «nosotros vemos que funcione bien el agua porque toditos los días lo necesitamos, vemos que el tanque esté limpio».
«Siempre que vemos una fallita, nos ponemos de acuerdo para hacer limpieza a los tanques, para que el agua quede linda y se pueda consumir”, relató.
La situación es distinta en cada comunidad, algunas se proveen de agua de pozo, otras acuden a manantiales (paúros) y otras acarrean agua desde ríos o arroyos. En cualquier caso, las instalaciones entregadas en el marco del proyecto financiado por la Embajada de Alemania se han constituido en una ayuda importante para acceder al recurso hídrico.
