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Transición energética: Bolivia necesita inversión y empresas preparadas ante un nuevo escenario

FORO: Se realizará el 22 de abril en Santa Cruz y pondrá foco en cómo el país puede atraer inversión en el sector energético, mientras las empresas enfrentan el reto de gestionar mejor su consumo ante posibles cambios en costos y nuevas reglas.

La transición energética en Bolivia entra en una etapa distinta. Después de años en los que el debate se centró en el potencial y en las limitaciones del sistema, el desafío ahora es más concreto: gestionar mejor la energía y traducir ese potencial en oportunidades reales, definiendo cómo avanzar hacia una transición energética sostenible y viable para el país.

El escenario actual está marcado por la caída de la producción del gas, que pone la principal alerta, tomando en cuenta que el 70% de la electricidad del país se genera a partir de este combustible. Junto con la urgencia de reactivar la exploración y la producción hidrocarburífera, se esperan acciones concretas para avanzar en el desarrollo de las energías renovables e impulsar un cambio paulatino de la matriz energética. A esto se suma, la necesidad de incorporar la eficiencia energética como una condición básica de la actividad productiva.

Esos serán los temas centrales del Foro de Energía para el Desarrollo 2026: Construyendo un marco de oportunidades para Bolivia, que organiza la Fundación para el Desarrollo Empresarial y Social (Fundares) de Cainco, y que se realizará el próximo miércoles 22 de abril. El encuentro busca generar un espacio de diálogo estratégico entre el sector público, sector privado, cooperación internacional e inversionistas, con el objetivo de construir una agenda compartida.

Esta versión marca un cambio de enfoque respecto a versiones anteriores del foro. “En esta ocasión lo que queremos es mostrar las oportunidades que existen”, afirmó Julio Silva, director ejecutivo de Fundares. El objetivo es pasar de una mirada centrada en los problemas del sector a una agenda orientada a inversión, innovación y acción concreta.

Desde su perspectiva, la transición no comienza con grandes inversiones, sino con un paso previo clave: entender el consumo energético y optimizarlo. Además, expresó que “hoy se abren oportunidades no solo desde la cooperación, sino desde mecanismos financieros e inversión”, de organismos internacionales que estarán presentes en el foro.

Esta tendencia responde a un cambio más amplio: la transición energética ya no es solo una agenda ambiental, sino también una oportunidad económica, que debe traducirse en proyectos concretos.

Un nuevo escenario para el país

Detrás de este giro, está un contexto que empieza a presionar al sistema energético. La disminución en la producción de gas, el aumento de la demanda interna y la dependencia de fuentes termoeléctricas, obligan a repensar el modelo energético del país, precisó.

Para el sector empresarial, esto no es un debate abstracto. “Todo hace pensar que podría haber ajustes en los precios de la energía”, advirtió Silva, por lo cual las empresas deben prepararse para escenarios de mayor costo y mayor incertidumbre. Explicó que, en muchos casos, la energía representa entre el 10% y el 20% de los costos de producción, por lo que un incremento significativo puede impactar directamente en su competitividad. “Las empresas van a tener que prepararse, conocer bien su situación energética y gestionar mejor su consumo”, reiteró.

De la normativa a las oportunidades

El foro también busca conectar los cambios regulatorios recientes y aquellos que se anuncian -como nuevas leyes en hidrocarburos y energía- con las oportunidades de inversión. Si bien se han dado algunos pasos -como la ampliación de la generación distribuida-, Silva expresó que el país aún está en una etapa inicial.

“Lo que ha salido hasta el momento es lo mínimo indispensable”, manifestó. Por ello, el foro pondrá foco en entender lo que viene, cuáles podrían ser las nuevas reglas, entre las que se podrían habilitar mecanismos como contratos entre privados, subastas de energía o esquemas más flexibles de generación.

Destacó que a diferencia de lo que sucedía hasta poco, cuando el Estado concentraba la inversión energética, hoy se abren espacios para la participación empresarial, tanto en generación como en gestión y eficiencia.

Tecnologías con potencial, pero poco desarrolladas

Parte de ese nuevo enfoque implica mirar tecnologías que ya están consolidadas en otros países, pero que aún tienen un desarrollo limitado en Bolivia. El biogás, por ejemplo, aparece como una alternativa con múltiples aplicaciones: generación eléctrica, transporte o logística. También mencionó los combustibles derivados de residuos, que empiezan a explorarse en la industria cementera a través del coprocesamiento, así como el potencial de la energía solar, eólica e incluso soluciones hidroeléctricas. “El potencial es amplio, pero todavía no lo hemos explorado lo suficiente”, señaló Silva.

En el caso del hidrógeno verde, explicó que es más de largo plazo, pero con un valor adicional: su producción puede generar subproductos como el amoníaco, con aplicaciones en la industria de fertilizantes.

Silva fue enfático al señalar que la eficiencia energética debe marcar la transición, pues antes de pensar en autogeneración o en grandes inversiones, las empresas deben entender cómo consumen energía y dónde pueden optimizarla.

El programa

El programa del evento refleja esta lógica: una primera mirada al sistema energético y sus desafíos, un segundo bloque centrado en oportunidades de inversión y un tercer espacio dedicado a la eficiencia y la innovación en la industria .

Durante el primer bloque, denominado “Señales que importan: el sistema energético boliviano en un nuevo contexto global”, se espera la participación de autoridades nacionales y se realizará el panel “seguridad energética y competitividad: el nuevo equilibrio del sistema”, en el que participarán: Mario Larraín, presidente de la Empresa Nacional de Electrificación (ENDE), Mariano Ferrar, presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE); y Angel Zanier, presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad (CBE).

El segundo panel será “Inversión internacional para la transición energética en Bolivia” con la participación de Ricardo Lara, director de Infraestructura y Energía de BID Invest; Jeanette Sánchez, representante de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe; Mariom Wantroba, oficial del sector transición energética de la Delegación de la Unión Europea en Bolivia; y Gustavo Añez Castedo, oficial país para la Corporación Financiera Internacional.

El tercer panel será “La transición energética desde la industria”, con la participación de empresas locales como la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce), Itacamba, Empacar, Sofía y Sinchi Wayra. Además, el experto internacional Juan Peñailillo dará una conferencia sobre “Gestión energética industrial como herramienta para mejorar la competitividad”.

El canciller Fernando Aramayo hablará sobre las «Oportunidades estratégicas para la transición energética en Bolivia», mientras el viceministro de Electricidad y Energías Renovables, Marcelo Blanco, mostrará «La hoja de ruta para la diversificación energética». El embajador de la Unión Europea en Bolivia, Jaume Segura, participará en un espacio denominado «Impulsando inversiones sostenibles y oportunidades en gestión energética en Bolivia», en el marco del programa Global Gateway.

Las inscripciones ya están abiertas a través de este enlace y los interesados pueden solicitar mayor información a través de las plataformas de Fundares.

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