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Oruro abrió el recorrido por los mitos y leyendas de Bolivia

El homenaje comenzó en Oruro, pero el viaje apenas empieza. Con La historia del Chiruchiru y la Virgen del Socavón, el Banco BISA dio inicio a un recorrido por los mitos y leyendas que sostienen la identidad simbólica de Bolivia, una serie que atravesará los nueve departamentos del país y también llegará a El Alto, que este 6 de marzo celebra sus 41 años de fundación.

El punto de partida no es casual. Oruro, donde este año se conmemoran 245 años de la gesta encabezada por Sebastián Pagador, es también el espacio del Carnaval de Oruro, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2001. Allí, la fe popular, la memoria minera y la devoción colectiva se entrelazan con una de las narraciones más potentes del imaginario boliviano: la del Chiruchiru.

La historia, recuperada y contextualizada por la historiadora Sayuri Loza, rescata la tradición oral como un vehículo de identidad. El relato sitúa al Chiruchiru como un ladrón que habitaba el cerro Pie de Gallo en tiempos del esplendor de la plata. Robaba, sí, pero bajo un código: no perjudicar al pobre y encomendarse siempre a la virgen antes de cada incursión.

El quiebre de esa promesa -al herir a un humilde peón- marcó su destino. Mortalmente herido, y según la tradición, fue acompañado en sus últimos momentos por la Virgen, quien lo condujo hasta su refugio y lo sostuvo en la agonía. Al amanecer, los pobladores encontraron su cuerpo en paz y, en el muro de su guarida, la imagen de la Virgen de la Candelaria. De ese hallazgo nacería el santuario del Socavón y la peregrinación que hoy da sentido al Carnaval.

Memoria simbólica del país

Con este relato, el banco inaugura una serie que propone algo más que una conmemoración: plantea un itinerario cultural por los orígenes míticos de las principales devociones, fiestas y tradiciones regionales. La iniciativa busca acercar estas narrativas a nuevas generaciones y reivindicar la tradición oral como patrimonio vivo.

Si en 2025 la entidad financiera recorrió Bolivia a través de sus sabores emblemáticos, deconstruyendo platos tradicionales para celebrar la diversidad culinaria, en 2026 el viaje se adentra en el territorio simbólico. Los mitos y leyendas son, en este enfoque, la arquitectura invisible que sostiene las celebraciones y las prácticas culturales de cada región.

Los contenidos elaborados a partir de la investigación de Loza serán difundidos en redes sociales y medios digitales y tradicionales, convirtiendo cada efeméride departamental en una oportunidad para reencontrarse con las historias que explican quiénes somos y por qué celebramos.

Sagrado, popular y festivo

Oruro condensa ese cruce entre lo sagrado, lo popular y lo festivo. Cada año, miles de danzarines avanzan hasta el Socavón como acto de promesa y gratitud. No es solo una coreografía multitudinaria: es la representación de una leyenda que habla de redención y misericordia.

Y es, también, el primer capítulo de un recorrido que invita a mirar Bolivia desde sus relatos fundacionales, esos que -transmitidos de generación en generación- siguen dando sentido a la identidad colectiva del país.

 

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